domingo, 20 de julio de 2014

“La CUT está al servicio del gobierno y no de los trabajadores”.

Cada medida de las anunciadas por la Nueva Mayoría en su programa de gobierno, ha resultado una sorpresa para quienes finalmente, están llamados a ser sus potenciales beneficiarios o víctimas.

Así ha pasado con la pretendida reforma educacional, la que entre cambios, ofertas y modificaciones, dejará las cosas tal cual como son ahora, sin entrar en cambios de verdad relevantes, porque entre otras cosas, mantiene la columna vertebral de la educación de mercado, como es el financiamiento por subvención.

Caso similar es el esfuerzo por realizar una reforma tributaria, anunciada para resolver las aberrantes diferencias que hacen de Chile el país más desigual del planeta. Pero ya se sabe, que lo que entró al parlamento no es lo mismo que saldrá de él.

Se creará una AFP Estatal, que en boca de la propia presidenta no cambiará el problema de fondo; o sea no entregará mejores pensiones y eso no es lo que quieren ni por lo que votaron millones de compatriotas.

Y, en el plano de los cambios políticos que buscan modificar el sistema binominal, lo único que se puede esperar es que aumenten los honorables, dejando intactas las actuales proporciones que se reparten la exuberante torta de asignaciones, viáticos y salarios millonarios.

Pero cuando ya se creía agotada la capacidad de asombro, llegan los resultados de la negociación que ha reunido a la CUT con el Gobierno para acordar el monto del salario mínimo.

No hace mucho tiempo, para ser precisos el 1 de mayo de 2013, la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa decía: “¿Quién cree hoy que un trabajador con 205.000 puede superar la pobreza? …. el salario mínimo no debería ser inferior a 370.000 pesos brutos.”

No pasó mucho tiempo para que cambiara de opinión, interesada más que en aumentar la alicaída capacidad adquisitiva de los trabajadores, en mantener plena coherencia con un gobierno que una vez más da la espalda a los trabajadores.

Para decirlo con toda crudeza, acordar un salario mínimo de 225.000 pesos es una bajeza que no se condice con un gobierno que ha ofrecido, pero que no ha cumplido, ni con una dirigencia sindical que ha dicho una cosa, pero luego parece trabajar para el gobierno más que por los trabajadores.

La ilegitimidad de la Central, cuya conducción está en manos del Partido Comunista, ahora integrante del bloque político que gobierna el país, queda una vez más al descubierto. Esta forma de hacer sindicalismo en Chile está en una desintegración moral que exige a los sindicatos y gremios que aún se mantiene en la CUT, decir vivamente su p
alabra.

No se puede aceptar que  la conducción de una Central que se supone al servicio de los trabajadores, se transforme en un apéndice del Ministerio del Trabajo y de los empresarios.

Hipotecar las expectativas de los trabajadores que menos ganan y que por esa razón se ubican en los rangos de los más pobres del país, a un tiempo en que producto de las variaciones del IPC, ese miserable dinero ya no valdrá lo mismo, es una burla.s necesario que los trabajadores digan su palabra.

Es necesario que las organizaciones gremiales y sindicales se opongan a ese acuerdo espurio que afecta a los más desposeídos.

Y es absolutamente indispensable que se retome la discusión acerca de la función de la Central Unitaria de Trabajadores, que en el lapso que ha durado la post dictadura ha perdido su esencia y se ha transformado en una correa transmisora de los intereses mezquinos de los partidos políticos que la han dirigido.

DARÍO VÁSQUEZ
SECRETARIO GENERAL
COLEGIO DE PROFESORES DE CHILE

FUERZA SOCIAL DEL MAGISTERIO

domingo, 22 de junio de 2014

Adolfo Zaldívar: "El gobierno de Lagos fue el mejor gobierno para la derecha económica en Chile"

El senador DC Adolfo Zaldívar reiteró sus críticas contra el Transantiago y contra la Concertación, especificando que los errores que vive el sistema de transportes vienen del gobierno anterior, el de Ricardo Lagos Escobar.
"El Transantiago lo inventa, en el gobierno del Presidente Lagos, un equipo de personas que lo diseña, que lo quieren aplicar y que van hacia adelante y que siguen con el gobierno de Michelle Bachelet y que tienen la audacia de ejecutarlo por ejemplo cuando ni siquiera terminan las calles", reclamó.
Durante su participación en el programa Estado Nacional de TVN, el parlamentario dijo que el poder de los tecnócratas se descontroló bajo el gobierno de Lagos quien terminó siendo "amado" por la clase empresarial.
"Este poder transversal se disparó, no tiene control político. Con Aylwin lo tenía con (el ex ministro) Boenninger. Lo tenía también al comienzo con Frei, pero a partir del año 98 hacia adelante esta cuestión se dispara, y en el gobierno de Lagos terminan diciendo que los empresarios lo aman, ¿cómo no lo van a amar? si el gobierno de Lagos fue el mejor gobierno para la derecha económica en Chile", estimó.
En ese sentido, se mostró decepcionado que el plan siguiera en las mismas condiciones bajo el gobierno actual. "¿Y cómo no voy a estar decepcionado, yo que trabajé por Michelle Bachelet como el que más y me opuse a la opción de Piñera porque la consideraba mala para el país" dijo agregando que hoy día el gobierno está actuando "con una política errada. Aquí estamos en presencia de que las cosas no andan bien y no andan bien porque en este país nadie responde, pasa lo de EFE (Empresa Ferrocarriles del Estado: 1.100 millones de dólares, nadie sabe donde se metieron, un descalabro".
Por ello y aludiendo a su voto contrario en el Senado que le significó su paso al Tribunal Supremo de la DC, insistió en que la solución pasa porque se asumen als responsabilidades políticas. Zaldívar votó contra el proyecto de financiamiento del sistema de transportes luego que no se cumpliera su condición de que los ministros Andrés Velasco y Eduardo Bitrán pusieran renunciaran a sus cargos por lo que hoy consideró que "en la Concertación nadie asume sus responsabilidades".
Si bien destacó la capacidad del ministro del ramo René Cortázar, sostuvo que "no va a poder arrelar esto si primero no hay responsabilidad política, aquí los responsables de este descalabro, los que lo diseñaron, lo que lo ejecutaron los que han hecho todas las changonadas tienen que responder, cuando en un país no se responde no hay República, aquí hay todo menos República".
Además recordó que antes de la puesta en marcha del sistema, advirtió de los problemas al ministro Belisario Velasco, situación que también conversó con el subsecretario de Tranportes, Guillermo Díaz.
Sobre su rol disidente al interior de la DC y de que si no sería mejor pasarse a la Alianza, el senador descartó de plano tal posibilidad señalando que tenía esperanzas en que la colectividad cambiara, ya que dijo sentirse "cómodo" en el partido pese a las críticas y a que la DC "se haya alejado de la gente y de los valores y principios que la formaron". En todo caso estimó que no es minoría en el partido.
DISTANCIA CON BACHELET
Respecto a su relación con la Presidenta, admitió que no conversa con ella desde el 12 de marzo cuando compartieron un almuerzo en La Moneda. En ese momento le hizo ver que dejaría de estar en un segundo plano porque los problemas que estaba viviendo el país así lo requería, al tiempo que le deseó suerte a la Mandataria.
Finalmente, consultado sobre sus dichos en los que comparó la Concertación con la Junta Militar dijo que los partidos tampoco pueden volver a jugar el rol que tenían antes del golpe de 1973 porque "sería funesto para Chile, eso lo dijo don Jorge Alessandri, don Eduardo Frei y don Salvador Allende".    

Adolfo Zaldívar tras Congreso Ideológico DC: “HACE FALTA UNA NUEVA PROPUESTA QUE ANIME A CHILE: NO PODEMOS SEGUIR CON FRASES VACÍAS”

El senador Adolfo Zaldívar está optimista tras el Congreso Ideológico de la Democracia Cristiana. Se siente respaldado por las bases y espera la misma reacción en el resto de la Concertación para que sea posible orientar la política a la clase media y a los pequeños y microempresarios. Pero está al borde del desencanto y por eso, cuando se puso en la posibilidad de que sus esfuerzos fracasaran se despachó una frase para el bronce: “Chao pescado”. Sabe que es el centro de atención y lo aprovecha para cumplir una misión que le importa más que su futuro político.
Sin intervenir en las comisiones del Congreso Ideológico para evitar interpretaciones, Adolfo Zaldívar sólo estuvo en los pasillos y en el debate político, pero disfrutó el ambiente del evento partidario.

“El partido y los delegados fueron un fiel reflejo de lo que está pasando en el país -asegura- y esa fue la sorpresa que se llevaron quienes creyeron que las cosas iban a ser distintas”.

¿Ese es un rechazo a la forma en que esta directiva de Soledad Alvear ha hecho las cosas?
Me refiero al Gobierno en general, y a la Concertación en particular. El año pasado hicimos una encuesta y una de las conclusiones más significativas era que la gente se sentía secuestrada por los políticos y por los grupos de empresarios. La gente no está contenta, ¿cómo lo va a estar?

¿Eso es solo por el Transantiago o es por la forma de actuar de los políticos?
Lo del Transantiago, Efe y otras cosas en que ha sido protagonista la tecnocracia son una bofetada a la cara de la gente. Hay un malestar muy profundo. Por eso es tan significativo que esa delegada le haya agarrado el traste al ministro (Cortázar). El país ha crecido, sí, pero lo que ocurre es que la gente está descontenta.

¿Está descontenta porque no le toca o porque cree que le debería tocar más?
Pueden ser las dos cosas, y además porque le irrita ver cómo se ha concentrado la riqueza, la ostentación que hay. Antes no había ningún chileno en el Forbes y hoy día hay 20 ó 30.

¿Cómo el Congreso de la DC va a hacer que esta situación cambie?, porque el Congreso anterior fue una declaración de principios que no se materializó…
Yo creo que hubo un remezón. Es cierto que esto pueden ser puras palabras, pero va a depender de nosotros. Nosotros veníamos hace tres o cuatro años con este discurso, desde la elección municipal, cuando nos dimos cuenta de esta realidad. Quiero confesar que no me había dado cuenta de la realidad hasta que, como presidente del partido, comencé a conocer la situación.

Adolfo Zaldívar tiene claras las tesis en juego dentro de la DC y explica que hay tres posiciones: Una, la de los “chascones”, que pretende volver a una economía con más presencia estatal; otra es la de los “príncipes”, que busca profundizar el modelo económico; y la posición de los colorines, partidarios de una economía social de mercado con un énfasis en lo social.

Está optimista porque cree que la DC ha reconocido que hay una crisis de la economía, a partir de la falta de competencia.

¿Cree que los acuerdos del Congreso se pueden materializar? Ya Mariana Aylwin, en el caso de la educación, dijo que hubo una encerrona. Eduardo Abedrapo, que se iba a depurar el texto del acuerdo…
Yo creo que todos participamos de buena fe. No me imagino que se pueda hacer una cosa así porque si llegara a ocurrir una cosa así sería realmente gravísimo. Si por secretaria quieren intervenir se pierde la democracia interna, se deslegitima absolutamente todo.

Ahora que están de moda las definiciones y Lavín se declara aliancista bacheletista, ¿cómo se declara usted?
Yo siempre he sido demócrata cristiano. Ingresé muy joven, cautivado por un partido que me interpretaba como un gran instrumento para hacer una transformación social en Chile

¿Y lo sigue interpretando?
Para ser sincero, últimamente me he cuestionado. Me he cuestionado cuando no veo a la Democracia Cristiana con el vigor de cuando se impulsó la reforma agraria y la promoción popular. Esa consecuencia no la veo hoy día y se entra en tantas contradicciones que nos llevan a perdernos, porque lo que hoy día deberíamos hacer de verdad es redimir a la clase media chilena, que es el 70 por ciento, asumir este rol de movilidad social que es la DC, asumirlo con todos estos pequeños y microempresarios que representan el 80 o el 85 por ciento del empleo. Ahí queremos un compromiso de toda la voluntad gubernamental, y eso es lo que uno no ve.

Pero para hacer estos cambios, la DC tiene que convencer a los demás partidos de la Concertación y al Gobierno. ¿Cómo evalúa la respuesta que ha habido de los demás partidos al Congreso Ideológico DC?
No lo han entendido. Incluso he visto algunas declaraciones de dirigentes que dicen que lo que acordó la DC es el programa de la Bachelet. No es así. La Bachelet ha defraudado a quienes creíamos que iba a hacer un nuevo Gobierno. La verdad de las cosas es que lo que aprobó la DC en su Congreso es un rechazo a la forma en que se ha venido aplicando el modelo. Lo que aquí hubo es un rechazo al partido transversal, al partido del poder por el poder, y eso es enormemente significativo.

¿Cuando comenzó este problema?
El partido transversal parte al comienzo. El autor es (Edgardo) Böeninger, con una lógica de poder, de buscar la eficacia. Pero era un partido que tenia un control político por los presidentes de los partidos y en definitiva por Aylwin. Después, este partido transversal le da eficacia a los gobiernos, pero se pierde el control a partir de la crisis asiática y entra en una lógica de poder sin control y con un Lagos que deja hacer, y se termina en un Transantiago, porque sino cómo se explica lo que ocurrió, cómo se llega a hacer un diseño tan irracional. Porque ya había un poder que se encuentra con la libertad de continuar con eso adelante.

¿Este partido transversal, en este momento, es más poderoso que los partidos?
Yo creo que sí. Por eso cuando se dice que tiene que haber un quinto Gobierno de la Concertación y tiene que encabezarlo un demócrata cristiano, sí o sí, a mí me da lo mismo porque si es un quinto gobierno de esto no le veo sentido. Lo importante sería que hubiera una reacción y la primera reacción ocurrió en la DC. Esta Concertación como esta, del poder por el poder, la veo agotada, Tendría que venir una Concertación que partiera de las raíces. Por eso que además veo agotada a la Alianza, porque Piñera también es una expresión de esta concentración de la riqueza.

Antes del retorno a la democracia, usted planteaba una Concertación chica…
No es que la planteara yo: La plantearon Aylwin y Böeninger con un sentido de eficacia porque la veían más homogénea, y no era tan chica porque era la Alianza Democrática de esos años. Lo que pasa es que cuando se suma Clodomiro Almeyda se suma otro sector, y el miedo era que ese sector había andado con los fierros.

Era el sector socialista marxista...
Exactamente, y eso fue la Concertación, Ahora, ese sector demostró ser mucho más funcional de lo que muchos nos imaginamos. Yo en ese momento no visualice esta segunda etapa.

¿Entonces el problema no es haber hecho un abanico tan grande, desde la DC hasta los socialistas marxistas, sino haber aceptado a los tecnócratas?
El problema es que se perdió el rumbo y hoy día la lógica económica lleva a estos sectores a ser funcionales a la forma como se aplica el modelo, pero se perdió el rumbo, nos desgastamos, se comienza a perder la heroicidad y en definitiva se entra en un grado tal de contradicciones que algunos afirman que lo importante es la concentración de la riqueza, que no hay problemas. Entonces, se entra en una lógica que no es la nuestra.

En lo personal, si no se corrige esto ¿qué va a hacer?
Yo espero que se corrija, pues.

Tiene elecciones senatoriales en un tiempo. Pueden ponerle un compañero de lista fuerte que amenace su reelección. Ya está el nombre de René Alínco
Pero siempre los he tenido. Para mi eso no es problema, No me voy a andar complicando con este tipo de cosas. Lo que aquí esta en juego no es una senaturía más o menos: Lo que está en juego es una visión de Chile, y en esto no me voy a andar con chicas.

También esta la posibilidad de que la DC no lo lleve de candidato…
Pero cabe también la posibilidad de que cambien las cosas, las mayorías y las minorías son muy relativas, ya se vio en el Congreso. Pero no me complica. Estoy en un proyecto mucho más grande, al que me siento llamado, entonces no voy a andar supeditando decisiones grandes a si soy o no candidato.

¿La DC tiene la credibilidad para volver a conquistar su electorado?
Ahí esta el problema. Los que dicen que el quinto presidente tiene que ser DC -y eso lo comparto con Eduardo Frei- no tienen ningún asidero. Si se logra conquistar sobre la base de una propuesta, la DC se lo merece, pero si no hay una propuesta, no lo merece. Un presidente DC por cuoteo está condenado al fracaso, perdiendo, y si gana también.

Zaldívar agrega luego que “lo que hace falta es una nueva propuesta que anime a Chile, una propuesta que recoja la realidad y que sea capaz de darse cuenta que no podemos seguir con frases vacías. Eso es lo que esta en crisis. Ha sido tan grande, tan fuerte el cambio, que aparecemos superados por los hechos.

¿No ha tenido posibilidad de hablar con Michelle Bachelet?
No, con ella no he vuelto a hablar desde el 12 de marzo del año pasado. Me invitó a almorzar al otro día de asumir el Gobierno. Le dije te deseo lo mejor, no te voy a crear problemas, pero creo que con el esquema que vas… Después tuve un principio de conversación. Me quedé muy preocupado cuando la vi tan angustiada con lo del Transantiago y ella dijo que la habían engañado, pero ella ha seguido adelante. Yo creo además que ella fue una gran esperanza, por ese encanto personal que tiene. Creo que se está farreando todo.

¿Está consciente que en La Moneda deben ver con terror cada vez que tiene un micrófono al frente y dice cosas como “chao pescado”?
Bueno, qué quiere que le diga, si el “chao pescado” me salio tan de adentro, pero la verdad es que cuando uno se decepciona tanto, cuando se justifican las cosas en forma tan pueril, obviamente que esta cosa no tiene sentido. Si una de las cifras que he dado sobre la mala distribución o la concentración fuera falsa, yo no solo daría explicaciones sino que no insistiría. Pero no es eso, seamos claros. Cuando el Padre Hurtado dijo estas cosas no le hicieron caso, y ahora al Padre Hurtado lo veo en estas megatiendas que lo ponen como el adalid. Tiene mucha ironía. Si las cosas estuvieran tan bien como dicen, no habría tanto rechazo a la DC, la Concertación, incluso a la Alianza. Entonces, me dices que te ponen un micrófono y en el Gobierno tiritan, ojala. Ojala que por lo menos sirviera para eso, pero no creo, los veo tan enceguecidos.

¿Si no, “chao pescado”?
Si no, hasta aquí no más llegué, para qué voy a perder más el tiempo. Pero que la lucha hay que darla, hay que darla y con toda la fuerza y toda la inteligencia, sobre todo cuando uno ve que se siente respaldado.


ZALDÍVAR, LAVÍN, PIÑERA Y LA FRATERNIDAD DC
El líder colorín niega cercanía doctrinaria con Joaquín Lavín pero le reconoce que ha llegado a su mismo diagnóstico y que “eso es un hecho concreto”.

¿A diferencia de Piñera?
Yo creí que Piñera se iba a correr hacia el centro, hace dos años atrás, y que Lavín representaba la derecha dura, pero Lavín maduró, asumió políticamente su experiencia y lo veo reconociendo cosas muy importantes que hemos venido afirmando, como que el modelo deja mucho que desear porque no hay competencia, que debería reprogramarse la deuda de los pequeños y microempresarios, que en Chile la clase media ha pagado la consolidación de este modelo, y abierto a sumarse a una propuesta nacional para reformular grandes cosas como la educación. Me parece positivo. Yo estaría mañana con todos los que se sumen a esto, del mismo modo que no me parece que hay sectores de la concertación que no se sumen.

Da la impresión de que está más cerca de Lavín o de Fernando Flores, incluso, que de camaradas suyos como, por ejemplo, Jorge Pizarro.
No quisiera entrar en eso. La verdad es que hay algunos camaradas que caen en la descalificación, en cosas personales, se inclinan por insultar. No es mi estilo.

¿Cuál es el nivel de la fraternidad demócrata cristiana?
Se ha perdido mucho, cuando se cae en ese tipo de cosas se pierde y cuando se privilegian situaciones de poder, cuando se ocultan situaciones gravísimas de corrupción por lealtades malentendidas, es muy poco edificante.

EL DESGRANE DEL CHOCLO COLORÍN

El poder de los colorines dentro de la Democracia Cristiana es un asunto misterioso. Basados más en la inteligencia para preparar cada actuación y atacar en el momento preciso, nunca han sido un grupo con muchos adherentes sino que cuentan con apoyos ocasionales que, dependiendo de la capacidad para alcanzar el poder y repartirlo, le han permitido un importante auge que los ha llevado a ser el mayor dolor de cabeza de Michelle Bachelet y de Soledad Alvear.
Los colorines fueron, en sus inicios, conocidos como los renovadores y nacen a partir de la sociedad amistosa y profesional en los años ’70 de Adolfo Zaldívar, Narciso Irureta, Hernán Bosselin y Ramón Briones. Hoy el estudio Bosselin, Briones, Irureta y Hernández comprende además a Sergio Hernández, dos hijos de Irureta -quien fue presidente del PDC en 1960 y en 1971, ministro de Transportes de Frei Ruiz-Tagle y falleció el 26 de diciembre del 2005- y otros tantos herederos de Bosselin y Briones.

La principal participación política de Adolfo Zaldívar durante la dictadura fue el respaldo profesional dado a Jaime Castillo Velasco para la defensa de los perseguidos por el régimen y como cofundador de la Comisión Chilena de Derechos Humanos.

Aunque fue consejero nacional desde 1983, la primera figuración relevante de Adolfo Zaldívar fue cuando se comenzó a constituir la Concertación y postuló la tesis de la “coalición chica”, compuesta por el PDC, radicales, socialdemócratas y otras colectividades menores hasta el PPD. La tesis central de la “coalición chica” era que los socialistas que aún se mantenían vinculados al marxismo hicieran una lista de candidatos al Parlamento separada para no espantar al posible electorado que había respaldado a Pinochet.

En una entrevista de mayo de 1989 Zaldívar declaraba que “estamos convencidos que con el sistema de listas paralelas podemos captar un fuerte electorado que votó por el ‘Sí’ y que no es precisamente de Derecha. Creo que un gran porcentaje que votó por el ‘Sí’ es independiente”. Como la historia lo constata, no fue escuchado pero sí logró la primera gran polémica de la reestrenada democracia, aún con Pinochet en palacio.

Su otro acierto político fue inscribir la candidatura presidencial de Patricio Aylwin, a la sazón Presidente del PDC, a pesar de que cuando fue electo como jefe del falangismo había hecho la promesa de no presentarse a las primeras elecciones para garantizar neutralidad. En esa época, Aylwin y Zaldívar actuaban juntos y compartían la estrategia de la “coalición chica. Antes de las elecciones se produjo el distanciamiento, cuando Aylwin y Edgardo Böeninger resolvieron que era mejor ampliar la Concertación, aunque sin comunistas.

En esos años, Zaldívar mostraba su malestar: “Aylwin ya está elegido y lo respaldaremos. Pero quiero dejar en claro que él ha tenido un cambio, no sé si para bien o para mal. Eso lo dirá el tiempo”.

Ante la inminencia de las elecciones, se concentra en su propio desafío electoral: La senaduría de Atacama, que pierde frente al socialista Ricardo Núñez por poco más de 5 mil votos. Dentro de los colorines, en las mismas elecciones de 1989 sólo participa Hernán Bosselin, quien sí logra ser electo como diputado por el distrito 18 correspondiente a las comunas de Quinta Normal, Cerro Navia y Lo Prado, dejando en el camino con facilidad a la postulante de los Verdes Anna L'Homme. Al término de ese período, Bosselin es reemplazado por Ignacio Balbontín, quien junto a Guido Girardi -aún desconocido- dobla a la oposición, mientras el socio de Zaldívar deja de lado cualquier interés por una carrera política propia.

QUIÉN ES QUIÉN

Aunque los colorines han pasado por diversas etapas de auge y menor relevancia, siempre han sido cuatro hombres los que componen el núcleo central de esta corriente: Adolfo Zaldívar, Hernán Bosselin, Ramón Briones y Narciso Irureta, quienes han operado como asesores políticos en cada etapa de la carrera de colorín, incluyendo el período en que presidió la DC, del 2002 al 2006.

Fue Narciso Irureta -el "vasco"- quien encarnó en 1991 la primera aventura de los colorines por el control del PDC. A pesar de su prestigio, tuvo la mala suerte de que su contrincante fuera Eduardo Frei Ruiz-Tagle, que ya estaba lanzado en su propia apuesta presidencial, arrasó con cerca del 70 por ciento de los votos y culminaría con éxito su empeño sólo dos años después.

Al “grupo chico” habría que agregar como una suerte de quinta pata de la mesa al periodista Juan Carlos Osega, permanente colaborador de Adolfo Zaldívar y uno de los pocos cuya opinión es reconocida por el líder colorín, aunque se sigue sosteniendo que son Bosselin y Briones los que ayudan en el diseño de las estrategias de largo plazo. Curiosamente, en estos tiempos globalizados, el nombre de Osega no arroja ningún resultado en Google.

Zaldívar escucha a mucha gente, pero la estrategia de largo aliento con la que le gusta trabajar y que le vale el reconocimiento como una persona “sin mística, pero con inteligencia estratégica” las toma con el núcleo de sus amigos.

El Grupo de los 9, los diputados que a comienzos del actual período parlamentario fueron clasificados como colorines tiene la posibilidad de expresar sus opiniones pero por lo general no participan de la decisión final.

En el Senado, el único aliado de Zaldívar es Hosaín Sabag, que en el último tiempo ha marcado distancia e incluso no estuvo de acuerdo en el rechazo de la partida presupuestaria para el Transantiago, atendiendo al argumento de que su deber era apoyar al Gobierno de la Presidenta Bachelet en “las buenas y en las malas”.

Frente a la amenaza a la subsistencia colorina, Sabag explica la necesidad de sacar el pie del acelerador y poner paños fríos. Se tiene la convicción de que el líder colorín ha presionado más de lo aconsejable, poniendo en riesgo a todo el lote, por lo que algunos ya han comenzado a desembarcarse ante la inminencia del hundimiento. Aunque se le reconoce a Zaldívar una extraordinaria capacidad para planificar incluso con años de adelanto, el hecho de que no explique sus planes a sus seguidores ha significado nerviosismo y una pérdida de confianza.

En cuanto a contrapesos dentro de los colorines, el único fuera del grupo inicial que tuvo en cierto momento la posibilidad de incidir en las decisiones finales era el ex-senador Rafael Moreno, actualmente embajador en Londres. Moreno tenía un prestigio propio por haber sido el principal organizador de la Reforma Agraria durante la gestión de Frei padre y por su paso de largos años como subdirector general de la FAO.

Después de perder en la elección como director general de este organismo, con un respaldo inéditamente intenso del entonces Presidente Frei Ruiz-Tagle, Moreno retornó a Chile, fue electo con la primera mayoría como senador por la VI Región y, a la hora de retomar sus vínculos con los grupos internos de la DC, optó por los colorines. Sin embargo, Moreno nunca aceptó ser un colorín cien por ciento puro porque siempre contó con respaldos más amplios en todas las corrientes internas y entre la Juventud, en donde lo tratan como “Don Rafa”. De hecho, su nombre suena como alternativa presidencial para la elección interna de la DC prevista para el próximo año, junto al del diputado Gabriel Ascencio.

También está en retiro del lote colorín pero por otras razones el ex-presidente de la Cámara Pablo Lorenzini, que con su vehemencia se ha hecho un espacio propio en la política nacional, en especial gracias al desaire que le hizo el Presidente Lagos, a raíz de sus críticas contra el ministro Etcheberry por el desplome del puente Loncomilla. Luego de que Lagos se lo saltó y no le dio la mano en un acto público, Adolfo Zaldívar, presidente en ese momento del PDC, debió aplicar su política de mano dura a su propio amigo y Lorenzini tuvo que renunciar a la Presidencia de la Cámara Baja. A partir de ese instante la amistad se enfrió y al año siguiente Lorenzini compitió por la Presidencia del PDC contra Soledad Alvear y Jaime Mulet, terminando por arrebatar parte de la votación colorina a quien asomaba como delfín de Zaldívar y consumando la separación.

Dentro de los demás personajes relevantes del mundo colorín destaca el diputado Jaime Mulet, quien aspira a lograr la senaduría de la III Región que le fue esquiva a Adolfo Zaldívar y ha asumido la vocería de los diputados colorines. Aunque Mulet fracasó en el intento de vencer a Soledad Alvear en la interna, ha logrado que la III Región tenga predominio colorín y ello será un factor a su favor cuando deba disputar su candidatura con la ministra Yasna Provoste, oriunda de Vallenar y también interesada en la III Región. Sin embargo, ahora su futuro depende de que pueda ir como candidato DC porque ha dicho que no renunciará a su partido aunque le cueste el cargo.

Asimismo, se suele adscribir a los colorines al diputado Gabriel Ascencio, proveniente del freismo, ex-Presidente de la Cámara y eventual candidato a senador por la Región de Los Lagos en seis años más. Para ello, sin embargo, deberá superar una próxima reelección como diputado, amenazada ahora por la decisión del alvearismo de no ceder cupos a los diputados rebeldes. Con un cómodo respaldo del 36% en la última ocasión y una popularidad que se mantiene desde su primer período iniciado en 1993, sus posibilidades no dependen enteramente de su partido. Ascencio, en todo caso, es un aliado circunstancial de los colorines. De hecho, dentro de los colorines creen que, de ser necesario, se puede convertir al alvearismo sin mayores complicaciones.

La gran parte de los parlamentarios reconocidos como colorines sólo admiten coincidencias puntuales con Adolfo Zaldívar y rechazan cualquier lealtad incondicional, por lo que -salvo Mulet y Sepúlveda- no están dispuestos a soportar excesivas presiones por una causa que no comparten en su totalidad, y menos si se trata de llevar adelante a Zaldívar como presidenciable. Algunos reconocen en privado que las opciones de Soledad Alvear, aunque no sólidas, tienen más base que las del colorín.

EN EL GOBIERNO

Cuando fue electa Michelle Bachelet como Presidenta de la República, la DC era conducida por Adolfo Zaldívar, por lo que a la hora de negociar los cargos la nueva mandataria quiso evitarse complicaciones y respetó la institucionalidad de cada partido. De ahí se logró la designación de Laura Albornoz como Ministra del Sernam; del derrotado candidato a diputado por Valparaíso Iván De la Maza, como Intendente de la V Región; del Presidente del Sistema de Empresas Públicas Patricio Rojas, ministro de Defensa con Aylwin; y del gobernador de Chacabuco Iván Torres, quien proviene de Indap, reconocido reducto controlado por los colorines.

Al comienzo, los colorines contaron también con el subsecretario de Carabineros Marcelo Ortiz, quien venía de dos intentos como postulante a la Cámara Baja y había sido secretario del propio Adolfo. Sin embargo, Ortiz debió renunciar en agosto, a cinco meses de haber asumido.

En total, son 518 personas las que han asumido cargos de gobierno gracias a la intercesión de los colorines, la gran mayoría de ellos en puestos intermedios y concentrados en instituciones dominadas por la DC, como Indap o Codelco. Aunque se trata en la mayoría de los casos de gente que entró bajo las presidencias de Eduardo Frei o Ricardo Lagos, estas personas están ahora pendientes de los próximos pasos de su líder porque sienten que sus pegas penden de un hilo.

El estilo político de los colorines es definido como “sectario” y “rudo” por sus contrincantes. Para sus partidarios, el trato es humano y cálido, dándose siempre que es posible el apoyo para un cargo o un contrato. Durante el período en que dirigieron el PDC, el alvearismo los acusaba de llevar una conducción "monocolora" y sus detractores siempre han sospechado que todas las decisiones de Adolfo Zaldívar tienen como único fin llevarlo a La Moneda. En su gestión, logró ubicar a muchos de sus partidarios en cargos remunerados, lo que junto a promesas laborales le sirvió para tener una presencia relevante en la Junta Nacional DC. Sin embargo, la lealtad de estas personas depende de la capacidad de Zaldívar para mantener el poder. Sin poder, no hay amistades.

En diversos momentos se le han supuesto entendimientos estratégicos: Con Eduardo Frei Ruiz-Tagle, con Jaime Ravinet, ahora último con Fernando Flores y en todo momento con la Alianza por Chile y en particular con Joaquín Lavín, pero el líder colorín sólo reconoce “coincidencias”.

EL FUTURO DE LOS REBELDES

Existe coincidencia entre los detractores de los colorines en que últimamente las decisiones de Adolfo Zaldívar están motivadas por las dificultades que tendría para su reelección como senador por Aysén frente al diputado PPD y díscolo René Alinco, que en las elecciones pasadas tuvo 13 mil votos, mientras Zaldívar logró el 2001 poco más de 11 mil. En el entorno colorín, sin embargo, niegan tal posibilidad, y aunque reconocen que la contienda será difícil, parecen creer sinceramente que es factible la reelección de su mentor, quizás pensando en que los pergaminos del colorín se impondrán a un obrero de la construcción, como es Alinco, y en que por ser este uno de los parlamentarios díscolos no tendrá un respaldo intenso del Gobierno, como sí lo tuvo el radical Anselmo Sule en la última elección.

Los detractores sacan cuenta además a partir del hecho de que Adolfo Zaldívar tiene 64 años, por lo que la siguiente sería su última oportunidad presidencial.

En cuanto a los diputados rebeldes, el pronóstico es variado. Sin duda se sintieron libres para actuar luego que el Tribunal Supremo del PDC reconoció la libertad de los parlamentarios para votar incluso contra órdenes de partido. En estos momentos, todos están por poner paños fríos y descomprimir el enfrentamiento con el alvearismo, apostando a estirar la situación hasta que se pierda la opción presidencial de Soledad Alvear y, así como la vida, las cosas se den vuelta y puedan recuperar el timbre y la campanilla de la DC.

Quizás por el afán de desdramatizar lo ocurrido, se empeñan en explicar que, si bien han votado contra el Gobierno un par de veces por el Transantiago, en los demás proyectos de ley se han alineado lealmente con el Ejecutivo, por lo que sería injusto acusarlos de haber abandonado la Concertación.

Dentro de los rebeldes, la más dañada es Alejandra Sepúlveda, quien ya se estaría quedando sin la Presidencia de la Cámara. Sin embargo, en la última elección fue la primera mayoría porcentual nacional, con poco más del 54% de los sanfernandinos, por lo que la DC arriesga el cupo si no la apoya nuevamente. En su caso, la tesis de los paños fríos puede tener validez porque sería difícil reemplazarla.

Eduardo Díaz Del Río, hijo del caudillo regional Eduardo Díaz Herrera, tiene en su padre una ventaja, pero le juegan en contra sus cambios partidarios: Partido del Sur, UDI, independiente pro-Concertación y DC, además de que en la última oportunidad fue arrastrado por el PPD Eugenio Tuma.

Carlos Olivares, diputado por el distrito 18 que antes representara Hernán Bosselin, ha sido opacado en sus triunfos por haber sido arrastrado por Guido Girardi hijo en dos oportunidades y Girardi padre en la última ocasión, por lo que sus expectativas de supervivencia política son menos optimistas.

Dentro de lo que se conoció como el Grupo de los 9, hay algunos que no votaron contra el Transantiago y no arriesgarían su cupo como candidatos. Entre estos, el caso más borroso es el de Pedro Araya, autor de la polémica indicación al proyecto del Presupuesto pero que no votó por acompañar al Ministro del Interior a la zona devastada por el terremoto de Tocopilla. No estaba tampoco en la sesión la diputada por Magallanes Carolina Goic, por encontrarse haciendo uso de su post-natal. Goic tiene buena evaluación y en su equipo precisan que no es colorina oficialmente, sino que sólo ha tenido algunas coincidencias con este grupo.

Dentro de los que no votaron contra el Transantiago está el diputado Jorge Sabag, hijo y heredero del senador Hosaín Sabag, cuya familia tiene suficiente poder en la zona cordillerana de la VIII Región como para no depender del alero DC, a pesar de lo cual están tomando distancia de los colorines, al igual que los diputados Sergio Ojeda y Mario Venegas, todos los cuales ya hicieron explícita su decisión de desvincularse de los colorines. Así las cosas, del Grupo de los 9, como en la canción de los perritos, van quedando seis o cinco.

Como si no fuera suficiente la amenaza de no llevar a los rebeldes como candidatos en las próximas elecciones, el senador chascón-alvearista Mariano Ruiz-Esquide presentó un proyecto de reforma constitucional que establece la pérdida del cargo parlamentario o edilicio de quienes salgan de los partidos por los que fueron electos, dejando en manos de sus colectividades la tarea de designar a sus reemplazantes.

Aunque Ruiz-Esquide argumentó que su iniciativa no tiene nombre ni apellido, es evidente de que de aprobarse el proyecto, los rebeldes no tendrán que esperar la próxima elección para perder sus cargos.

Partidos políticos: ideología, burocracia o tecno burocracia

En 1911, producto del estudio sobre la organización del partido obrero más poderoso de comienzos del siglo XX, Michels publicó su famosa tesis La ley de hierro de la burocracia en los partidos políticos. Postulados que, en los hechos, hasta ahora no han podido ser rebatidos – donde hay organización, se da la burocracia.

La ideología, en este tipo de organizaciones técnico-burocráticas, juega un papel importante para captar militantes y, de esta manera, jugar un papel de conducción en los procesos electorales. En el último tiempo se han puesto de moda los congresos ideológicos y la revisión de la declaración de principios en muchos de los partidos.

El partido Renovación Nacional acaba de cambiar sus fundamentos ideológicos, borrando la alusión al golpe militar y a la dictadura de Augusto Pinochet. Es evidente que el tirano de otrora representa la etapa más exitosa de la derecha chilena, sin embargo, es necesario reivindicar el derecho que tienen las nuevas generaciones que ahora lideran ese partido político de dejar de lado tan negro período de su historia – cuesta creer que Carlos Larraín, el verdadero mecenas del Partido, haya dejado, de la noche a la mañana, de ser pinochetista consumado; por otro lado, gran parte de la vieja guardia de Renovación Nacional, aún rinde tributo a la dictadura -.

Esta nueva cara de Renovación Nacional, que reivindica el historial democrático de la derecha republicana, especialmente de liberales y conservadores, y que vuelve a líderes históricos como Francisco Bulnes, Hugo Zepeda, Julio Subercaseaux y tantos otros, que marcaron un hito en la historia parlamentaria del Chile republicano, que ya murió, le servirá seguramente, para construir una alianza con un sector de la Democracia Cristiana que, muy posiblemente, dejará su partido para construir un centro derecha acorde con lo que, por ejemplo, Gutenberg Martínez llama “el humanismo cristiano”.

La idea de cambiar la declaración de principios no es nueva en la historia de los partidos políticos, pues estos procesos son, necesariamente, dinámicos y ninguno de ellos “puede quedarse en el pasado nena”, so pena de sucumbir al vertiginoso cambio de la historia. A comienzos de la transición, por allá en los años 90, el que más cambió fue el Partido Socialista, abandonando el marxismo-leninismo, incluso, la apelación a la república de trabajadores – uno de sus principios fundamentales - , centrándose, en primer lugar, en una visión muy moderada del pensamiento de Gramsci y, posteriormente, la insensatez de adherir a la “tercera vía”, expuesta por el sociólogo Antony Giddens, gran inspirador del nuevo laborismo de Tony Blair y de la socialdemocracia europea – actualmente no es más que una expresión “progresista” de la “democracia bancaria”, nueva fase del parlamentarismo europeo -.

Se creía que la Democracia Cristiana chilena había abandonado algunos de sus principios fundacionales, como el “vuelo de cóndor”, que pretendía superar el capitalismo y el colectivismo y que tenía por misión crear una nueva sociedad fundada en el comunitarismo, idea hoy abandonada por el famoso humanismo cristiano, que entraña una contradicción filosófica en sí mismo. Cuando Gutenberg Martínez expresa que existe una alianza entre humanismo cristiano y humanismo laico, está diciendo una gran tontería, pues el verdadero humanismo se basa en la negación del culto de Dios y, por ende, la exaltación del hombre, así, el humanismo nació de la liberación de la política de su esclavitud respecto a la teología – ese es gran mérito de Nicolás de Maquiavelo – que consiste en sacar la política de la ética cristiana y regresarla a la de la antigüedad greco-romana (ver la Primera Década, de Tito Livio) -.

El tema de hoy, en pleno siglo XXI, no se refiere ni a la ideología, ni al humanismo, sino cómo los aparatos tecno-burocráticos – los partidos de masas – se apropian del poder, en términos vulgares, cómo se reparten el queso del Estado. En este arte, Renovación Nacional, socialistas y democratacristianos son verdaderos maestros.

Rafael Luis Gumucio Rivas

martes, 15 de abril de 2014

¡En las tragedias todos deben ponerse!

¿Por qué las tragedias que a todos nos duelen, porque le duelen a Chile, no se enfrentan con todo?

¿Por qué la Cruz Roja, que acopia ayuda de particulares, no tiene un par de camiones para llevar la ayuda de Santiago a Valparaíso?
¿Por qué los carabineros ayudan a apagar incendios y los militares guardan el orden si los que apagan los incendios son los bomberos y los que guardan el orden son los carabineros? ¿Por qué hablan del orden el Ministro del Interior y el Ministro de Defensa, casi al mismo tiempo?

¿Por qué es Conaf y no las FFAA la que posee aviones para combatir los incendios y se guía con “criterios civiles”? ¿En la hipotética guerra no va a haber hipotéticos incendios? ¿Quién planifica la defensa en Chile? ¿Cómo se ve, a este país moderno, pidiendo helicópteros a sus vecinos?

¿Por qué debo yo elegir entre Santa Gemita y el Hogar de Cristo para entregar mi aporte, y no entregarlo en serias y responsables instituciones estatales? ¿No es el Hogar de Cristo una institución de dudosa propiedad privada desde el año 2000?

Ante una tragedia nacional, que desgraciadamente afecta con muertos y heridos, niños y ancianos necesitados, mujeres que deben amamantar sin recursos, chilenas y chilenos en general que necesitan INMEDIATA y sustantiva ayuda,

¿Por qué el agua para beber no es colocada inmediatamente por CCU, o Coca Cola o Pepsi Cola o…?

¿Por qué productos básicos no son colocados por Jumbo, Líder, Cencosud, Unimark, Ekono, Santa Isabel y Tottus?

¿Por qué los pañales, los colchones y la ropa interior no es entregada por Falabella, Hites, Almacenes París, Ripley y hasta La Polar?

¿Por qué la leche y el yogurt no son inmediatamente distribuidos ordenadamente por Nestlé, Soprole, Colún, Surlat o el que sea de ellos?

El trabajo voluntario es altamente valorable, por cierto, y sin él serían más lentas y deshumanizadas las soluciones.
No es que se desprecie o subestime los productos que, caritativamente, las personas hacen llegar a los damnificados, pero las necesidades urgentes y masivas (las de las tragedias nacionales, las de la salud, la educación, la vivienda social, no pueden depender de la desordenada (por definición), eventual y no planificada solidaridad

El apoyo solidario de personas instituciones es un suplemento caritativo, bienvenido y reconocido pero no el núcleo de la ayuda en tragedias como los grandes terremotos, los maremotos y los incendios apocalípticos.

Srs. de Falabella o Cencosud. ¿No es mejor publicidad, incluso, para las grandes firmas ayudar de inmediato con sus productos que aquella que se hará, más tarde, para un mercado además restringido por la tragedia?

¿Qué pasaría si la Presidenta o el Ministro del Interior, ante tragedias como éstas, llamara inmediatamente a los dueños o responsables de las grandes firmas para que acudieran sin cálculo de tiempo en ayuda de los damnificados?

¿No se evitaría así gastos enormes en atender gente que apoya, movilizaciones, orden, y se destinarían esos recursos estatales a otras políticas públicas?

Ahí sí avanzaríamos hacia una sociedad más justa, más responsable, más integrada y, sobre todo, más digna para los pobres y necesitados.