sábado, 1 de diciembre de 2012

LA GOTA QUE REBASO EL VASO


El apoyo oficial de los senadores de la Democracia Cristiana encabezado por su Presidente y Senador, Sr. Ignacio Walker, que en la votación del articulo 26-A de la Ley de Pesca, que otorga 20 años renovables, ad eternum, los derechos de explotación de nuestras riquezas marinas a siete grandes grupos industriales, ha sido la gota que colmo el vaso y que no es posible aceptar como ciudadanos, como militantes de la DC, ni menos como personas que se adscriben al humanismo cristiano y juraron defender a los trabajadores y al pueblo.

Nuestro partido, ha concurrido con sus votos de aprobación a la privatización de las riquezas de nuestro mar territorial, mar adyacente y zona económica exclusiva, privilegiando a esos siete grandes grupos económicos, en desmedro de la mayoritaria pesca artesanal, omitiéndose en la aplicación del artículo 169 de la OIT, sobre pueblos indígenas y generando hacia el futuro mas y mas concentración de las riquezas en un acto “expropiatorio” sin precedentes en nuestra historia.

Es de conocimiento público, que esta misma mayoría que controla el Partido, la misma que aprobó la privatización de las sanitarias públicas, la carbonización de nuestra matriz energética con grave daño al medioambiente y a la vida humana, también se opone a la dictación de una Nueva Constitución que emane de una Asamblea Constituyente, para entregarle al país, su primera Constitución verdaderamente democrática, como es el anhelo de la inmensa mayoría de nuestro pueblo desde un 5 de Octubre de 1988.

Son muchos los desaciertos y errores que no es dable acotar en esta declaración, pero que sin duda, dan vergüenza, generan desesperanza y decepción, constituyéndose este cumulo de desaciertos en las causales principales de la pérdida de la confianza ciudadana que a niveles históricos ha tenido la DC en las últimas elecciones desde 1996 y con justa razón.

No nos es posible, asumir responsabilidades de las cuales solo hemos sido observadores, recelosos y críticos, no nos es posible avalar con nuestra firma en un padrón  de militantes, estos agravios tan brutales a nuestra nación, por ello, se nos hace insostenible mantener nuestra relación de militantes del Partido Democratacristiano.

Dimos y arriesgamos nuestras vidas y nuestro futuro, bajo las banderas de la falange, en contra de la Dictadura en el afán irrenunciable por recuperar la democracia y nuestras libertades cívicas, por eso nos duele profundamente tener, por un imperativo de conciencia, que renunciar a ser militantes, después de una vida entera de servir a la comunidad desde el humanismo cristiano.

No renunciamos, ni renunciaremos a nuestras convicciones ideológicas, a nuestro sueño de una sociedad mas humana, mas justa y mas participativa, es en esos términos que nos autoexiliamos políticamente, porque no les quepa duda alguna, que continuaremos contribuyendo con honestidad y lealtad, en la lucha de un pueblo del cual somos parte y que solo anhela una democracia sana, participativa, respetuosa, honesta, que le de a Chile y especialmente a su clase media, a sus trabajadores, jóvenes y especialmente a los mas pobres, las esperanzas de lograr construir definitivamente esa patria mas justa y buena para todos. Ese sueño ahora es posible desde la organización social, desde la villa, desde el gremio, desde las inquietudes de nuestros jóvenes y de nuestras raíces progresistas.

Saludamos a todos aquellos que anteriormente y por razones similares se vieron obligados a abandonar las filas del que era nuestro Partido, pero que sin embargo, no han renunciado a sus convicciones, porque siguen siendo mas humanistas y mas cristianos que antes, quizás, sea posible lograr reunirnos y continuar ayudando en la construcción de nuestro país, desde este autoexilio partidario y desde un entorno cercano, contribuir a recuperar para el pueblo y la ciudadanía, este instrumento de participación política que como el Estado, ha sido secuestrado por esas oligarquías económicamente mas poderosas.

Un último y fraternal saludo a todos aquellos que insisten de buena fe en quedarse y a todos aquellos que alejados de su espacio de participación politica, continúan con mas fuerza y convicción su compromiso con los fundamentos de nuestro humanismo cristiano y que en esta crisis moral y de desconfianza, esta mas vigente que nunca para encontrar las soluciones políticas económicas y sociales que integren e incluyan a todos los sectores de la sociedad hacia un gran proyecto de desarrollo con equidad, tolerancia, paz social.

 

 

HECTOR CANALES MORALES                   JORGE OSORIO ULLOA

Abogado, ex concejal de Maipu               Ex dirigente de base y dirigente sindical

   Ex dirigente social y político

 

sábado, 1 de septiembre de 2012

Frases inolvidables e inspiradoras de Felipe Cubillos

Cubillos era un gran comunicador que conquistó audiencia a bordo de su embarcación Desafío Cabo de Hornos, cuando dio la vuelta al mundo. De esa época, recogemos un mensaje inolvidable e inspirador.
Felipe Cubillos, el recordado emprendedor social fallecido trágicamente en el Archipiélago de Juan Fernández, deja tras de sí muchos legados, entre ellos su fundación Desafío Levantemos Chile, agrupación que ha hecho que miles de personas lo recuerden por sus obras y capacidad de emprender aún en tiempos muy difíciles.
Cubillos, además de ser un gran emprendedor, era un comunicador de excepción, un gran motivador que empezó a conquistar audiencia cuando a bordo de su embarcación Desafío Cabo de Hornos daba la vuelta al mundo, una meta que un gran navegante como él tenía pendiente y que finalmente conquistó.

Foto: el Mercurio
Además de ser un gran emprendedor, Felipe Cubillos era un comunicador destacado. En la imagen, sobre su embarcación Desafío Cabo de Hornos, con la que dio la vuelta al mundo.
De esa época es un mensaje que escribió para quienes lo acompañaron a miles de kilómetros en su aventura, y del cual rescatamos pasajes destacados que quedarán como frases inolvidables, legado del gran emprendedor Felipe Cubillos:
“Estamos ya a menos de 24 horas de terminar la Regata de la Vuelta al Mundo y cuando Uds abran sus computadores posiblemente tengamos una ventaja cercana a las 150 millas y muchos de Uds pensaran que ya ganamos esta etapa, de punta a cabo. Nos encantaría que fuera así, pero la experiencia nos ensena que hay que esperar y que las regatas se ganan y se pierden en la meta”. Así parte este relato memorable, y sigue.
“Y aquí va un corto resumen de lo que yo aprendí o reafirmé, durante todo este tiempo; lo hago en primera persona pues no puedo involucrar al Negro (en alusión a José Muñoz, su compañero de travesía) en todo lo que a continuación van a leer:
1.. Acerca de los hijos, definitivamente no son tuyos, solo quiérelos y ámalos, y trata de educarlos con el ejemplo, y si puedes, transmíteles que busquen sus propios sueños, no los tuyos. Y no esperes que te agradezcan todo lo que haces por ello; ese agradecimiento vendrá muchos años después, quizás cuando tu ya te hayas convertido en abuelo/a (ahí sabrán recién lo que es ser padre/madre). Pero si en el intertanto, te llegan a decir que están orgullosos de ser tu hijo/a, date por recompensado con creces. Y si alguno de ellos debe partir antes que tu, que al menos te quede el consuelo que le dijiste muchas veces cuanto lo querias.
2.. acerca de tus padres, no dejes nunca de agradecerles el hecho de que te hayan traido a este mundo maravilloso y te hayan dado tan solo la posibilidad de vivir, solo eso, vivir!!!
3.. acerca del mar, el viento y la naturaleza, admírala y cuídala, es única y no tenemos otra. Y al mar y el viento, nunca trates de vencerlos ni menos desafiarlos. Llevan todas las de ganar. Si quieres ser un navegante, acostúmbrate a vivir en crisis permanente.
4.. acerca de los límites, ellos no existen o están mucho mas allá de lo que te imaginas. Cuanto mas allá? Ese es la pregunta, tienes que llevarte al extremo y ahí lo descubrirás.
5.. acerca del talento, no sirve para nada si no va acompañado de determinación, planificación, disciplina y perseverancia. El talento es efimero, la determinacion, eterna.
6.. acerca del amor, da las gracias al Universo si te despiertan cada mañana con un beso y una sonrisa. Y haz como las abejas y las mariposas, ellas no buscan la flor mas linda del jardín, sino aquella que tiene el mayor contenido.
7.. acerca de la sociedad, ayuda a los que son igual o mas capaces que tu, pero que no han tenido tus mismas oportunidades. Son ellos los más olvidados de la sociedad pues siempre se ayuda a los que piden y vociferan, pero a los que me refiero, no piden ayuda, solo necesitan una oportunidad. Sueno todavia con una sociedad mas justa y mas humana.
8.. acerca del liderazgo, echo de menos en el mundo actual esos lideres que hacian lo que se debe hacer y decian lo que se debe decir, sin esperar resultados inmediatos en las encuestas. Me refiero a los que marcan un camino, no los que siguen a las masas.
9.. acerca de la riqueza, una vez que hayas financiado tu flujo de caja, trata de comprar más tiempo que dinero, mas libertad que esclavitud.
10.. acerca de la angustia y la amargura, cuando creas que no es posible, que los problemas te agobian, que ya no puedes, date un tiempo para ver las estrellas y espera despierto el amanecer, ahí descubrirás que siempre sale el sol, siempre!!!
11.. acerca del triunfo, si quieres triunfar debes de estar dispuesto a fracasar mil veces y dispuesto a perder todo lo que has conseguido. Y no temas perderlo todo, pues si te lo has ganado bien, de seguro lo recuperas con creces.
12.. acerca del presente, vívelo intensamente, es el único instante que realmente importa; los que viven aferrados al pasado ya murieron y los que viven soñando con el futuro, aun no han nacido.
13.. acerca del éxito y el fracaso, reconócelos como dos impostores pero aprende sobretodo de los fracasos, los propios y los de los demás, ahí hay demasiado conocimiento que generalmente no usamos.
14.. acerca de los amigos, elije los que están contigo cuando estas en el suelo, porque cuando estés en la gloria, te van a sobrar.
15.. acerca del equipo, motívalo en los momentos difíciles y nunca dejes que uno te abandone por haberse equivocado, ese es el mas importante.
16.. acerca de tu país, ama a la tierra que te vio nacer, trabaja por hacer de tu país un mejor lugar para todos, y pasea orgulloso/a tu bandera, cualquiera que ella sea (ya sea que seamos buenos o malos para el futbol).
17.. acerca del esfuerzo, no te rindas nunca, no te creas el cuento de que cuando algo esta costando mucho es porque no debe resultar, es simplemente que el Universo te esta poniendo a prueba de si eres o no merecedor del éxito.
18.. acerca del miedo, no le temas, es un gran compañero pero que no te inmovilice y no temas hacer el loco o el ridículo; la historia nos enseña que las grandes enseñanzas y tremendos descubrimientos son producto de esos instantes.
19.. acerca de Dios y el Cielo, creo que si actuamos haciendo el bien, podremos estar en la lista de espera si el Cielo existe, y si no existe, habremos tenido nuestro propio Cielo en esta Tierra. Y a Dios no lo encontre solo en el Mar del Sur, en las nubes, en las tormentas, en las olas, ni en la meta ni en las partidas; estuvo siempre con nosotros, dentro, muy dentro nuestro.
20.. y cuando tengas dudas de qué debes hacer, pregúntate cual es tu Cabo de Hornos, ármate de una pequeña mochila que lleve solo lo necesario para sobrevivir y comienza a caminar. Y no dejes de mirar al cielo, ahí descubrirás al albatros, que te enseñara a despegar con esfuerzo y a volar en libertad. y te darás cuenta que no necesitas volar en bandada.
21.. y nunca, nunca renuncies a tus suenos, persiguelos apasionadamente y si no los consigues, no importa, el solo recorrer ese camino habra valido la pena vivir y ojala el sueno que persigas sea el sueno imposible.
22.. y si tienes la fortuna de un dia competir con rivales del tamano de los que nos toco enfrentar en esta Regata, honralos, admiralos, pero entrega todo lo que tienes por vencerlos en buena lid; ellos se lo merecen.
23.. y si en el día de mi muerte me dan la opcion de renacer, elijo ser Albatros y volar el Mar del Sur y mirar a los intrepidos navegantes que arriesgan sus vidas y dejan todo en busca de su sueno, en busca de su sueno imposible.
24.. y nunca te tomes demasiado en serio a un navegante que esta terminando una Vuelta al Mundo, solo sabrá navegar un poco mas, nada mas!!
Felipe=

viernes, 10 de agosto de 2012

La crisis es de confianza

El país crece y el desempleo baja… pero la gente está descontenta. ¿A que se puede deber tan extraña combinación? ¿Qué hace que los gobernantes no gobiernen y que los llamados a liderar se convirtieran en seguidores? Por ahí se habla de la crisis de representatividad, pero no me ha dejado de rondar la idea de que el problema es más básico, es más esencial, más humano. La crisis por la que transita especialmente la política estos días no es de representatividad, es de confianza.Por favor, no me subestimen, lo anterior no sólo referido a la obvia desconfianza de los ciudadanos a lo que se ha denominado con desdén “La clase política”, sino que es algo con muchas más direcciones y sentidos.
1. La desconfianza de la Clase Política para con sí misma: Quienes ostentan el poder hoy en día ni siquiera han podido superar el demonio que definiera Vignolo, Ramirez y Vergara en el 2010 como de la baja autoestima chilena. Se les ha dicho tanto que son insuficientes que se lo han creído y creen a pies juntos que el cambio de las reglas (llámese binominal) los va a obligar a desempolvar el currículum. No quieren competir, ellos mismos se están diciendo en buen chileno “Somos rascas”. La pregunta que surge es ¿si yo digo que soy rasca que dirán los otros de mi? Una espiral que solo hace que se atornille más fuerte el binominal.
2. La desconfianza de la clase política para con la gente: Aunque si lograran derribar sus propios ataques de baja autoestima y en un destello de generosidad pensaran en liberar el poder, me da la impresión de que el otro componente es reconocer como riesgoso entregar realmente el poder a la gente. Entonces le están diciendo a la gente, “queridos electores, ustedes también son rascas”. Nadie en su sano juicio le pasaría las llaves de la caja de pandora a la “chusma inconsciente”, como dijera Arturo Alessandri, o en palabras más modernas, a los “Inútiles Subversivos”. La imagen de la gente para la clase política parece no haber cambiado demasiado en los últimos años. Qué pena.
3. La desconfianza de la gente para con la gente o las reflexiones de un ciudadano de a pie. Somos todos unos idiotas, que no entendemos lo que leemos, o sea no yo, sino mi vecino, ¿no será cierto esto que dicen de la caja de pandora? Yo estoy bien: es decir, ya me acostumbré al Dicom, y a la Polar, y a los créditos, y a que los políticos mienten en sus campañas, y los conflictos de interés. La verdad es que ya estoy acostumbrado; para qué cambiar. Mira que la Unidad Popular comenzó así, y mira como terminó. Si esta desconfianza de nosotros para con nosotros sigue, nada cambiará. La buena noticia es que parece que las nuevas generaciones no tienen este problema (al menos no tanto).
4. La desconfianza de la gente para con la clase política. Tan obvia que sólo me remitiré a inferir algunas causas. a) Tan pocos apellidos en la lista. b) Tantas ganas de mantenerse en el poder. c) Sobre todo, una clase política que se niega a cambiar el sistema para mantenerse en el poder, mirando todos al techo. Es actitud tan rasca hace parece incluso al Senador Larraín un poco más digno por defender el Binominal dando la cara. No más comentarios en este punto.
5. Esta, la peor de todas. La desconfianza a las ideas: el último cambio político relevante en este país no fue más que una expresión de rechazo. Digámoslo corto que ya se ha hablado demasiado: Piñera es el presidente de Chile porque la gente no quería más Concertación, no porque quisiera a Piñera. También el único candidato que logró mover un poco el escenario, MEO, lo logró desde el descontento, desde el no más, desde el rechazo más acérrimo a cualquier cosa. Eso es lo preocupante; por todo lo anterior, ya no ganan las ideas. Un ejemplo simple: nadie quiere las termoeléctricas, nadie quiere las hidroeléctricas, nadie quiere la energía nuclear, al menos donde a mí me moleste. Tampoco quiero energía más cara. Si todos nos oponemos a todo, ¿quién diablos dará las nuevas ideas?
Según la Real Academia de la Lengua Española, la confianza, en su primera definición, es la esperanza firme que se tiene de alguien o algo. Si no damos aquel paso necesario para retomarla, nuestro país no se estará convirtiendo en un pueblo desconfiado, se estará convirtiendo en un pueblo sin esperanza. Y como me dijera alguna vez un profesor de filosofía, el suicidio no lo comenten del desesperados, los cometen los desesperanzados. ¿Cómo será el suicidio de un pueblo? Lamentablemente, entregando sus destinos al populismo sin límite. El llamado entonces es a retomar la esperanza y con ello la confianza; es posible si todos nos movilizamos y logramos el cambio que se requiere, porque Mahoma no viene a la montaña, por lo que hay que mover la montaña a Mahoma. ¿Cómo? ¿Pero no es más fácil pagarle el taxi a Mahoma? Sin duda. En nuestro momento histórico como país, el que Mahoma se mueva, significa que los señores y señoras integrantes de aquella tan vilipendiada “clase política” den una señal y significa poner punto final al binominal. No es tan difícil, si al parecer, salvo un grupito de honorables, nadie lo defiende. Aún hay tiempo para revivir la esperanza. Ya verán que cambiará el lenguaje, que aparecerán los sueños en la gente, que cambiará el lenguaje sólo por una pequeña señal de luz como esa.
¿Quién entonces será el valiente, tomará papel y lápiz, y hará realidad un proyecto viable?
www.elquintopoder.cl

sábado, 21 de julio de 2012

Bachelet y la ruta de las cartas

La asertividad del Presidente del PPD, Jaime Quintana, tras el Consejo General en que se aprobó por unanimidad el voto político de apoyo a una eventual candidatura de Michelle Bachelet a la Presidencia de la República, lo dice todo: el partido que tuvo un origen instrumental y que hoy busca que la Concertación vire a la izquierda, simplemente no podía tener una acción distinta que sumarse a la figura que tiene más potencial el 2014, porque las ansias de volver al poder pueden más que un proyecto alternativo que implica abandonar un terreno conocido.
Más aún tras la desmejorada imagen en la quedó la facción del girardismo, después de que las malas prácticas y el clientelismo de su líder quedaran en evidencia por la denuncia (después de seis años) del ex Ministro de Hacienda, Andrés Velasco, en el marco de su campaña presidencial anti partidos, lo que contribuyó a que el PPD se apurara en cuadrarse con Bachelet.
El propio Quintana, previo al Consejo General, ya había sacado la calculadora al reconocer en una entrevista televisa que si tuviera que elegir entre un potencial Frente Amplio de Izquierda con partidos y movimientos extra Concertación, y la Concertación detrás de Bachelet, no dudaría en quedarse con esta última. Lo demás es un affaire, pero –al final- parece que los papeles matrimoniales son los que mandan. El acercamiento a los movimientos y actores sociales que emprendió Girardi con miras a liderar un movimiento de izquierda que supere y amplíe la Concertación, a la luz de la definición del Consejo General de su partido parece tener un carácter tan instrumental como el origen del PPD antes del plebiscito del 88. Si les dieron la espalda durante 20 años e, incluso, la Concertación actúo como un tapón de las demandas sociales, la pretendida ampliación no se visualiza si no es respondiendo al pragmatismo de una candidatura que puntea en las encuestas como la de Bachelet.
La aspiración del PPD a generar una suerte de Frente Amplio de Izquierda al estilo uruguayo desconoce la naturaleza de las relaciones con las organizaciones sociales y políticas que se vienen construyendo en ese país desde el setenta, muy distintas a la realidad de la sociedad civil chilena, hoy indignada con la clase política y con el modelo económico y de representación política.
Que el cónclave entre la Concertación y otros partidos o movimientos de oposición como el MAS o el MAIZ se haya suspendido a solicitud de radicales y comunistas, que cuestionaron la falta de claridad de los objetivos y que el llamado se realizara desde la Concertación, generando la molestia del eje DC-PS, es una muestra más de la contraposición de visiones de los socios de la otrora coalición más exitosa en la historia de Chile y que hoy sólo están unidos por las ansias de volver al poder con Bachelet.
Las mismas que los hicieron ratificar la continuidad de la Concertación casi por defecto y sin el postergado debate de fondo, en la reunión ampliada a la que convocó Escalona y que incluyó a parlamentarios. Asimismo, la pugna entre autoflagelantes y autocomplacientes arrastrada desde los tiempos de Frei, que tuvo un revival con el round Girardi-Velasco y con la carta que estos últimos plantearon “De cara al futuro”, en la que lobbystas como Tironi, Correa o Garretón defendieron el eje centro-izquierda (tal vez aterrados con el fantasma de los tres tercios), está lejos de resolverse al interior de la Concertación.
Definido como un partido de izquierda, democrático, progresista y paritario, en su Consejo General el PPD se convenció del liderazgo de Bachelet como el más capacitado para unir a toda la oposición tras una agenda de transformaciones que tenga en su centro la lucha contra la desigualdad, seguramente sin restarse del cálculo que están haciendo todos los partidos de la Concertación para apoyar a Bachelet.
Probablemente, las respectivas movidas de los integrantes de la Concertación –incluidos intentos por ampliarla a la izquierda y candidaturas presidenciales sin grandes perspectivas de apoyo popular-, no sean más que ejercicios para marcar territorio y tener mayor participación en la correlación de fuerzas al interior de la Concertación en un nuevo período presidencial.
Ha llegado carta
Tal como ocurrió con la DC, el PPD también recibió una carta con remitente de Nueva York en que la ex Presidenta Bachelet le reconoce la capacidad que ha tenido de “poner temas e iniciar discusiones que el país había tardado tiempo en planteárselos” y que “los cambios que Chile está buscando, las demandas de los chilenos y chilenas que vemos a diario, requieren de un diálogo franco entre los diferentes actores”.
Con sus misivas, primero a la DC y luego al PPD, Bachelet no sólo ha dado señales de que ya tomó su decisión de emprender la carrera presidencial, sino también de los primeros pincelazos de un programa presidencial que cuida al centro político representado en la flecha roja, pero, además, hace un guiño al progresismo intra y extra Concertación.
Un paraguas afirmado por la ex Presidenta donde todos caben. Si a la DC le pidió apoyar una “verdadera reforma tributaria” y reformas políticas para alcanzar una democracia cada vez más legítima (tal vez considerando su capacidad de llegar a acuerdos con RN en ese tema), al PPD lo insta a generar un diálogo con otros actores y a plantear ideas concretas e innovadoras. A cada cual le da su misión.
Uno a uno los partidos de la Concertación se irán cuadrando detrás de la figura de Bachelet: el PPD acaba de hacerlo al desechar la potencial precandidatura de Lagos Weber y respaldar la de la ex Presidenta, a pesar de las intenciones de la nueva directiva de izquierdizar a la coalición de partidos por la democracia.
El PS se ha mantenido firme en su defensa del “eje histórico” con la DC, alejándose del progresismo y constituyéndose en el principal escudero del centro político, ése que Carlos Larraín busca con esmero al impulsar un acuerdo de reformas políticas con la falange y oponerse a proyectos de gobierno (como el sueldo mínimo) para diferenciarse de la UDI, la que va quedando cada vez más aislada.
El afán de la Nueva Izquierda –facción a la que pertenece la disciplinada Bachelet- por mantener las aguas calmas en miras a un próximo gobierno de la Concertación para asegurar la gobernabilidad en la antigua lógica de los consensos, encontró en Escalona un negociador del diálogo con el gobierno, que no fructificó por las críticas del PPD y porque La Moneda terminó reculando con la posibilidad de impulsar reformas políticas; y en Andrade, con el oficialismo en la discusión del sueldo mínimo, desconociendo un acuerdo del PS. Ello le costó la renuncia al partido del diputado Marcelo Díaz, que ya había dejado la vicepresidencia junto con Rossi, acusando a la dirección no respetar la democracia interna y de tener una lógica de pensamiento único.Por su parte, la DC terminará apoyando la candidatura de Bachelet y sólo está ganando tiempo al decidir en su Junta Nacional postergar la definición de su candidato/a presidencial hasta las primarias abiertas en marzo del próximo año.
El “Príncipe” que dirige a la DC, Ignacio Walker, ha sostenido que una alianza de izquierda contribuiría a ahuyentar el voto de centro y a los sectores medios, lo que constituiría un verdadero subsidio a la derecha, seguramente recordando que la Internacional de la DC no logra entender cómo la DC chilena se ha podido aliar con la izquierda.
Asimismo, sacrifica a sus “marcas propias” como Claudio Orrego y Ximena Rincón para mantener sus buenas relaciones con el PS, tal vez en el convencimiento de que el propio Walker no será candidato presidencial. Y hasta tuvo que asistir a la ceremonia de homenaje a los 104 años del natalicio de Allende para conseguir el perdón de los socialistas, después de que Aylwin unas semanas antes lo había calificado como “mal político”, asegurando que “Allende nos pertenece a todos”.
Al único de los partidos de la Concertación que no le llegó carta en su consejo general, fue al Partido Radical Social Demócrata, probablemente porque ha tenido la “osadía” de levantar una precandidatura propia del senador José Antonio Gómez, quien ha dado por muerta a la Concertación más de una vez , y de proponer reformas radicales, como la Asamblea Constituyente.
El PC, por su parte, tras lograr un pacto por omisión con la Concertación para alcaldes y un acuerdo de concejales con el PPD y los radicales, también hace sus cálculos al acercarse al paraguas que ofrece Bachelet. Aunque han condicionado su apoyo a dicha candidatura a un programa que recoja sus principales reivindicaciones, desde la izquierda se le critica su excesivo pragmatismo al aproximarse tanto a la Concertación como si ya fuera uno de ellos.
Al seguir la ruta de las cartas que Bachelet ha enviado al PPD, a la DC y antes a Camilo Escalona cuando asumió la Presidencia del Senado -en que lo mandataba a buscar los consensos-, todo indica que efectivamente la Concertación ya no se rompió –como sostiene satisfecho el férreo defensor del eje histórico, Osvaldo Andrade-, pero no por la convicción en el ideario o proyecto político de la coalición, sino porque son demasiadas las ansias de volver a La Moneda.
¿A qué?, es lo que se empieza a vislumbrar en esas mismas misivas: reformas políticas, reforma tributaria, educación pública, todos temas por los que los actores y movimientos sociales se han volcado a las calles en el último tiempo, al no encontrar mecanismos institucionales que articulen sus demandas, labor que por excelencia corresponde a los partidos políticos en un sistema democrático y que éstos no han sido capaces de desarrollar.
A Bachelet la ciudadanía le perdonó la implementación de una política fallida como el Transantiago (y eso que la sufren cada día) y el mal manejo post terremoto de un gobierno que estaba más preocupado de cerrar la puerta y apagar la luz. Pero en un próximo período no le perdonará que no implemente los cambios fundamentales que la ciudadanía organizada ha venido demandando y que ya se empiezan a vislumbrar como temas de campaña de la próxima competencia por la primera magistratura.
* Columna publicada originalmente en El Mostrador

La izquierda y la brújula

Han pasado más de 200 años y todavía la dimensión izquierda-derecha sigue siendo útil –a lo menos en Chile- para ubicar y posicionar las fuerzas políticas del país. Sin embargo, el paso del tiempo va diluyendo “todo lo sólido”; el “ser” de izquierda va cambiando con los tiempos y las nuevas realidades que van emergiendo. Cada izquierda tiene su afán.
Hemos entrado a un nuevo ciclo político; y por tanto, a una reformulación de los que es y debe ser la izquierda chilena. Sin duda, estamos frente a una coyuntura relevante para su reposicionamiento político e ideológico. Los esfuerzos de los últimos meses van en esa dirección.
En este escenario, la izquierda no sólo debe reconocer su identidad histórica –lo que los identifica y diferencia-, sino también construir confianzas, compromisos, proyecto y programa. Básicamente, tiene que responder por el sentido actual del “ser” de izquierda
¿Qué significa ser de izquierda hoy?
El primer elemento que debe identificar lo encontramos en el origen del concepto. En esa dirección su identificación como “tercer estado” es un elemento doble; diferencia e identifica. Por tanto, la izquierda representa al pueblo, a las mayorías, a los postergados, a los no privilegiados; a los pobres, a los excluidos y marginados sociales; a los trabajadores y a las clases subalternas –que en la época de la revolución Francesa eran los campesinos y la burguesía emergente de corte urbano-. En la semántica política y social de la coyuntura se habla del “ciudadano”. Vemos, por tanto, que el primer elemento de su identidad se relaciona con la representación; es decir, ¿a quién debe representar?
El segundo elemento tiene que ver con la nivelación; es decir, con la igualdad. La acción política de la izquierda tiene –como foco principal- fomentar la igualdad en general y en particular para “sus representados”. Chile reclama hoy igualdad. Aquí está el elemento articulador de las oposiciones. De hecho, ya ha comenzado el diseño del “relato de la igualdad”.
El tercer elemento es más controvertido ya que se vincula con la libertad; sobre todo, si se trata de asociar los “socialismo reales” con la izquierda. La libertad política, económica y de conciencia no puede ser patrimonio de la derecha. En el plano político la izquierda fomenta las libertades públicas y la democracia. Ser herederos del “tercer Estado”, que fueron los que crearon la Asamblea Nacional, los ubica en una posición de privilegio a la hora de identificarlos como los creadores políticos de la democracia. La izquierda no puede ni debe alejarse de su vocación democrática.
Representar a “los comunes”, igualdad y libertad son los tres pilares sobre los que se refunda la izquierda actual. Son elementos transversales que no cambian con el paso del tiempo. Sin embargo, esta refundación hay que hacerla sobre la base de un proyecto país y un programa de gobierno. Hay que dar contenido a los pilares básicos. Justamente, en este punto surgen los problemas; ya que, es la instancia en que emergen los “hombres, mujeres y grupos de carne y hueso” con necesidades y demandas concretas.
Para avanzar y materializar estos aspectos, la izquierda chilena presenta algunos problemas y debilidades que dificultan su avance. Fragmentación, falta de liderazgo, diagnósticos y propuestas son tensiones que la izquierda local debe resolver.
La fragmentación es profunda. En ese escenario encontramos al socialismo oficial encarnado en el PS y sus fraccionamientos –allendistas, MAS, PAIZ,- el PC, los ecologistas, humanistas, progresistas, cristianos de izquierda y grupos diversos. ¿Cómo articular y construir proyecto desde todos estos grupos?
La raíz de esta fragmentación se vincula con el hecho de que cada segmento pertenece a universos culturales, sociales y productivos distintos. Estudiantes, trabajadores, profesionales, intelectuales, artistas, ecologistas, humanistas laicos, pobladores, etc. forman un universo muy amplio que dificulta la unidad. En el Chile actual hay muchas izquierdas. Identifico a lo menos diez.
Este hecho, se vincula a la falta de liderazgos. La izquierda chilena no tiene liderazgos nacionales con vocación de poder. ¿Quién puede liderar este proyecto? No sólo hay que consensuar proyecto y programa, sino también equipos.
Esta dispersión genera diagnósticos distintos. Se trata, principalmente, de diferencias en torno al rol de la técnica en la política y en las decisiones públicas, al del mercado, de la empresa y del capital, al rol del Estado y de la propiedad de los recursos naturales, a la inserción de Chile en el mundo; al tipo de democracia y de sociedad que se va construir, al modo de relacionarse con el mundo social, etcétera. Es más –y en esto radica su debilidad política- a sus diferencias en los objetivos y estrategias políticas de la fase.
La fragmentación y los diagnósticos tienen efectos sobre el programa. Un programa de gobierno es la propuesta y las ideas centrales con las cuáles se va gobernar el país por un periodo presidencial
específico. No se puede gobernar con la banderas de la “asamblea constituyente”, de la nacionalización de los recursos naturales y de la salud y educación gratis. Sin duda, son ejes fundamentales –sobre todo, los dos últimos-; pero, el país es largo, ancho y diverso. Hay que bajar de la ficción a la política real y dar cuenta de una infinidad de problemáticas. Política energética y ambiental, políticas públicas y el rol de los subsidios, relaciones internacionales, política tributaria, propiedad de los recursos naturales, tercera edad, política nacional de deportes, etc. La izquierda no puede olvidar que en el país existen distintos grupos e intereses y que un gobierno tiene entre sus misiones reducir la incertidumbre.
La izquierda chilena ha sido históricamente fuerte en términos ideológicos, culturales, políticos y electorales. Para la derecha y para el centro político es funcional su debilidad. Ha llegado la hora de la re-fundación. Hay historia y fuerza electoral. Sin embargo, falta unidad, liderazgo, proyecto y programa.

¿Y si la CUT no pasa agosto?

En el mes de agosto se realizan las elecciones de la CUT y se eligen, entre otros cuerpos directivos, el consejo directivo nacional de la Central, constituido por 60 dirigentes. Serán ellos los que deberán elegir al nuevo presidente de la Central.
En la Federación Nacional de Profesionales Universitarios de la Salud- Fenpruss, que afilia doce mil trabajadores, se tomó la decisión –en su asamblea nacional como máximo órgano resolutivo- de marginarse de este proceso electoral. Lo anterior, fundamentado en un voto político que comprende congelar el pago de cuotas y revisar la permanencia en la central en los próximos meses. Dicha medida no sólo se debe a los problemas de transparencia financiera vividos por la CUT, a la ausencia de padrones públicos y a su escasa representación sino que, principalmente, a su nulo posicionamiento en el proceso de cambios sociales y estructurales en conjunto con los diversos movimientos sociales emergentes en un Chile que está cambiando. Ni qué hablar de conducir esos cambios, como ocurrió en la mayor parte de la historia de Chile.
Fuimos gestores de la denominada Carta de los Siete, junto la Confusam, Conutt, Confederación Coordinadora de Sindicatos del Comercio (en la que participaban las tres federaciones originales), y CTC. En ese documento hicimos y mantenemos una dura crítica a la conducción de la central. La expusimos públicamente y participamos de las instancias internas donde se dio la discusión en los consejos directivos y en el congreso de la CUT. La crítica también se hizo en el ámbito interno, lo que fue rechazado por una mayoría construida de facto por la actual directiva de la CUT.
Tomamos la decisión de marginarnos de las elecciones de la central, no sólo como una señal ante el nulo cambio en la conducta política de sus dirigentes, sino como una alerta a nuestros compañeros/as de otras organizaciones sindicales que han manifestado también profundas discrepancias con el actual estado de cosas en la CUT.
Nos acercamos a un nuevo proceso electoral, en el cual uno de los partidos con una tradicional presencia en el mundo sindical, como es el Partido Comunista, debate internamente entre el grupo liderado por Guillermo Salinas, actual subsecretario general de la CUT (cargo que por lo demás no está en los estatutos de la central), y quienes optan por un cambio drástico con Cristian Cuevas a la cabeza. Las noticias del fin de semana indican que se mantiene la situación de status quo en el PC y se efectúa un arreglo cosmético en que se da la sensación de cambio sin alterar a los protagonistas. Es decir, se avanza por un lado con una dirigenta, que sería nueva en la disputa, encabezando la lista y, con sus dos candidatos más fuertes Cuevas y Gajardo como segundo y tercero respectivamente, más la presencia de uno de los dirigentes más criticados por las organizaciones sindicales disidentes y al interior del propio partido Comunista, el Sr. Guillermo Salinas, entre los 40 candidatos que lleva el PC. Debe recordarse que cuando se habla del duopolio Martínez-Salinas se quiere significar una forma de hacer sindicalismo que tiene doble responsabilidad.
Por el lado del otro actor relevante en la CUT, el Partido Socialista (con una alta tasa de militantes dirigentes/as sindicales), las noticias que llegan son poco alentadoras respecto de su propia discusión. Se intentó reactivar la comisión sindical como un medio de autonomizarse del martinismo pero ello fue visto por la actual conducción de la CUT como una maniobra para levantar una lista distinta a la que encabezará el actual Presidente de la CUT. A nivel de rumor subsiste que algunos dirigentes socialistas levantarían otra lista, sin Martínez.
Paralelo a ello se han producido una serie de situaciones que al menos hacen dudar de lo transparente del proceso electoral. Es inexplicable que, por un lado, se pida que todas las Federaciones y Confederaciones estén al día en sus cuotas, y por el otro, se acepte que las organizaciones bases de estas organizaciones ingresen sólo con el pago de las cuotas correspondientes a los tres meses previos a las elecciones. Al aceptar dichas nuevas incorporaciones no sólo aumentan las dudas acerca del proceso ¿dobles cotizaciones, dobles contabilidades de afiliados? sino que generan climas de guerrillas internos en las respetivas organizaciones. Se están sembrando vientos y se cosecharán tempestades.
Por otra parte, se ha solicitado formalmente el padrón electoral de la CUT, vía Dirección del Trabajo (con la Ley de Transparencia). Lamentablemente aún no está disponible pero entendemos que quienes lo solicitaron están dispuestos a ir a la Justicia y a los Tribunales si es necesario. La pregunta que nos hacemos es ¿por qué insistir en continuar con estas elecciones del Consejo Directivo Nacional de la CUT, sin enfrentar los problemas existentes? Problemas que, resueltos, pueden dar origen a una central protagonista de los cambios sociales que el país necesita. La única respuesta posible es que los llamados “partidos obreros” están prisioneros de sus propios errores históricos.
A estas alturas del camino, no sabemos si la actual directiva de la CUT pasa o no agosto, con las elecciones de por medio. Para muchos el dictamen del tribunal electoral de la ANEF, marca un antes y un después en el escenario sindical. Sería un desastroso panorama para el movimiento sindical presentar impugnaciones al proceso electoral de la central y que, de conformidad a lo que esté ocurriendo, se invalide esta elección.
El cuadro es desolador, grandes organizaciones sindicales fuera de las elecciones, muchos sindicatos sin reconocerse en la central y un grupo de dirigentes y agentes partidarios que controlan el padrón electoral y por tanto los resultados electorales. En este cuadro muchos optaremos por nuevos rumbos. Eso lo que está en juego hoy y que al parecer no se entiende.
* Claudio González Jara, dirigente Nacional Fenpruss. Consejero Nacional CUT 2008-2012
Hace algunos días que hemos podido darnos cuenta cómo el tema de discusión en cada mesa de nuestro país es “El sueldo mínimo” (o mini-sueldo mínimo), pero pocos nos hemos preguntado cuáles son las consecuencias de vivir con un sueldo mínimo actual de $182.000.
¿Cómo distribuye la gente este dinero? Gastos comunes, alimentación, transporte, salud, vestuario, educación, dividendo (o arriendo), etcétera. Estas cosas que para muchos son básicas, para muchos otros no logran serlo ya que no les alcanza el sueldo. Una persona con un sueldo mínimo no alcanza a cubrir ni la mitad de estas necesidades en una forma digna. Quiero centrarme en un sólo punto –que es además el que utilizó Evelyn Matthei para responder mi pregunta– y es primordial para el progreso de nuestra sociedad; me refiero al factor educación.
Hoy existen muchos métodos diferentes de financiar la educación mediante la posibilidad de optar a créditos y demases, pero todo tiene su precio y lo que pasa cuando los padres trabajan a cambio de un sueldo mínimo es que, o estudias y quedas endeudado, o terminas sin estudios, en algún trabajo donde recibas un sueldo mínimo, igual que tus padres.
Lo único que aquí se logra es repetir el círculo en la mayoría de los casos. Somos uno de los países más desiguales del mundo, pero, por otro lado, en el último estudio de la Imacec, se nos presenta una cifra que hace ver un Chile con 5.3% de crecimiento en la actividad económica. Puedo rebatir esto sólo con mencionar que el decil más rico gana 27 veces más que el decil más pobre, por lo que el crecimiento es sólo para un grupo de la población y así todo esto se convierte en un círculo vicioso donde –aunque suene repetido–los ricos se hacen cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.
¿Por qué es importante para el área de la educación, poseer un sueldo mínimo decente?
Según las declaraciones de Marco Kremerman, economista de la fundación Sol, en el programa “Tolerancia Cero”, el sueldo mínimo debe ser de al menos $270.000, aunque para un país tan “avanzado” como dice ser a nivel latinoamericano, aún así seguiría siendo un mini-sueldo mínimo.
El problema de la inequidad en Chile se ha tratado de resolver mediante la entrega de bonos y subsidios, pero no mediante la elevación del sueldo mínimo. ¿Por qué? Me imagino que esto se debe a que los bonos y subsidios son un beneficio que se le da sólo a ciertas personas y no bajo un método igualitario como el sueldo mínimo, sino que por un método de selección y clasificación según una serie de requisitos que debe cumplir la persona para optar a ser beneficiada; además agregar que los bonos se entregan sólo una vez y no de forma permanente, por lo que sólo sirven como solución parche y método populista para mantener a la gente en paz, dejando de lado la opción de obtener una solución ante el problema de fondo que es la mala distribución del ingreso en nuestro país.
Pero vamos al punto.
Es importante obtener un sueldo mínimo decente para que las personas tengan la posibilidad de entregar a sus hijos un futuro lleno de estudio y progreso, para ser lo que ellos no han podido y lo que sus hijos han soñado. Es señal de avance y progreso social el escuchar a las familias decir en base a su esfuerzo “Él es mi hijo y este es su título, es el primero de la familia en entrar a la universidad” (o algo parecido). Si no rompemos con este círculo vicioso, entonces el crecimiento continuará siendo sólo hacia un lado de la balanza continuando con el desequilibrio en la distribución del ingreso, lo cual imposibilitará pensar en un crecimiento socio-cultural, que es lo más importante en la base de la construcción de un nuevo futuro a nivel país. Da lo mismo tener un crecimiento del 5.3% si nuestra gente no lo percibe, da lo mismo crecer y crecer si sólo es para el mismo lado de siempre.
Todo está ligado, con un mini-sueldo mínimo: lo único que se puede obtener es una mini-educación, una mini-salud, una mini-calidad de vida. Tomo una frase de Marco Kremerman “No puede ser que una persona que trabaje 45 horas a la semana sea pobre”.
Subir el sueldo mínimo de $182.000 a $193.000 es humillar a nuestros trabajadores. Si vamos a hacer cambios, que sean cambios reales, $11.000 ó $17.000 pesos más no hacen nada en el bolsillo de las familias. Nuestros políticos hablan de esto casi con la certeza de que con un par de miles más, la gente solucionará todos sus problemas económicos. “Cien mil” no suena tan lindo como “doscientos mil”, pero los dos son una miseria.
Una posible solución es la urgente reforma tributaria y un sueldo mínimo real, NO un mini-sueldo mínimo que alcance para una mini-calidad de vida.
Además, aprovecho este espacio para dar una respuesta a la “respuesta” (lo pongo entre comillas porque la verdad es que no me respondió, debido a que “se nos fue por las ramas”) de la señora Evelyn Matthei, Ministra del Trabajo, en relación a mi pregunta en el programa Tolerancia Cero (Capítulo Domingo 15 de Julio) “¿Cómo enfrentaría usted la inequidad en la distribución de ingresos? Los bonos son soluciones parche y medidas populistas que no solucionan el problema de raíz”.
Señora ministra, usted dijo durante el programa “la gente pobre es la razón por la que entré a la política” eso lo dice con un sueldo de $7.805.420 (dato extraído de la “Ley de Transparencia”). Por lo demás, nos comparó con Perú, diciendo que su sueldo mínimo corresponde a $140.000 chilenos, lo cual no es comparable, ya que nosotros ocupamos el segundo ingreso per cápita de latinoamérica y Perú el sexto (Cifras Banco Mundial), por lo que, dijo, “$250.000 es un exceso”. Señora ministra, usted quiere implementar la flexibilidad laboral, esto ayuda a reducir aún más los ingresos del trabajador, lo que me lleva a recordar otra de sus frases “queremos terminar con la pobreza y vamos a terminar con la pobreza extrema en este gobierno”. ¿Cómo? ¿Con más bonos, subsidios y la flexibilidad laboral? Lo más patético, señora Evelyn Matthei, es que usted, tenga la cara para ir a un programa queriendo hacer de esto una película bonita para todos los chilenos y no leer la letra chica de sus proyectos.
El llamado es a no conformarse con un “es lo que hay”. Abrir los ojos es fácil, siempre y cuando se quiera hacer, pero es trabajo de la ciudadanía.
Por: @AlisonVivanco

miércoles, 25 de enero de 2012

La fronda cabalga de nuevo

El reciente acuerdo de falangistas y nacionales acerca de la reforma al régimen político abre un interesante espacio de discusión, el que creo corre el riesgo de difuminarse si se encamina por el camino anecdótico de quién sabía o no, o quién se siente traicionado o no y no se asume por la vía que a mi juicio es más interesante, cual es la de los contenidos de fondo de la propuesta.
Respecto al tema simbólico de los componentes de tan singular acuerdo, no me referiré - para no repetir lo señalado por Carlos Peña en El Mercurio, que creo que se hace cargo con justicia y buena letra - a los aspectos morbosos del asunto, siempre tan caros a nuestra República.
Entrando en materia, la propuesta nacional-falangista tiene una virtud, para partir, que es la de asumir la idea de evaluar el sistema político en su conjunto y proponer una mirada en esa dimensión. Busca una restructuración completa de nuestra institucionalidad. Y es curioso, porque el consistente reclamo de una Nueva Constitución, proveniente de diversos sectores, no siempre ha venido acompañado de una idea clara de lo que se pretende que la nueva Carta consagre. En este caso, los comensales de Gutemberg se hacen cargo de ello y lo hacen con claridad y valentía.
Sin embargo, en este intento por aportar una mirada refundacional global, mezclan tres temas que no sólo tienen distintos grados de madurez, sino que pueden resultar contradictorios. Por un lado la reforma al sistema electoral que origina el parlamento, por otro la descentralización del Poder Ejecutivo y, en tercer lugar, el cercenamiento de parte de la autoridad presidencial en una figura, la del Primer Ministro, que cuente con la venia del Congreso como requisito de origen.  
El primer elemento, el de la reforma al binominal es lejos el más maduro en el debate político nacional. La ciudadanía y gran parte de los dirigentes políticos pide a gritos un sistema proporcional que asegure una adecuada representación de mayorías y minorías en el parlamento, así como un correcto balance territorial, hoy absolutamente inexistente. Curiosamente en la propuesta Walker-Larraín, este aspecto merece sólo dos párrafos en un lejano punto 2, donde se hace mención a un “sistema electoral proporcional corregido”, sin explicar mayormente en qué consiste ni que es lo que “corrige”
El segundo, expresado en propuestas como la elección directa del Presidente del Gobierno Regional y de los Consejeros, se entronca en un debate de largos años y sobre el cual existen consensos importantes.
Sin embargo, el centro del documento y quizás la causa mayor de tan digna alianza, es la creación de una figura de Primer Ministro, nombrada con acuerdo (o veto, contrario sensu) del Congreso, que asuma gran parte de funciones que hoy tiene el Presidente. Creo que aquí reside la mayor debilidad y complejidad de la propuesta.
En primer lugar porque la Presidencia es una institución asentada claramente en la cultura política nacional y que no adolece de los vicios de origen que las personas perciben en la elección parlamentaria. La elección de Presidente o Presidenta es la única donde mayoría y minoría se expresan con claridad y donde el voto de cada ciudadano o ciudadana vale lo mismo sin perjuicio del territorio donde habite y vote.
Incluso, si en la Constitución del ’25 se generaban dificultades con esta legitimidad, era precisamente por el rol de dirimente que tenía el Congreso ante los procesos electorales en que no se alcanzaba la mayoría absoluta; tema hoy resuelto eficientemente por la segunda vuelta. Traspasar, entonces, parte importante de sus atribuciones al Congreso, parece entonces un contrasentido con la demanda de una mayor legitimidad de origen en la generación de las autoridades públicas. 
En segundo lugar, el documento abunda en frases donde se califica de excesivo el poder Presidencial. En una columna en cooperativa.cl, seguramente motivada por el entusiasmo del pacto, un intelectual de fuste como Sergio Micco, ha llegado a calificar de Imperial a la presidencia. Creo que es un exceso y un error.
Si analizamos históricamente la relación Presidencia – Congreso en Chile, podemos apreciar claramente que los únicos espacios que han tenido las mayorías reformistas en nuestro país se han generado a partir de la llegada a la Presidencia de candidatos que encarnaron un ideal de transformaciones. En todos estos casos, el Congreso (binominal desde 1990, pero también el proporcional de la Constitución del ’25 y el de la Constitución del ’33), jugó un rol de contención sobre dichos procesos de reformas, instalándose como trinchera privilegiada de los sectores conservadores. Quizás esto tiene que ver con la excesiva mediación de las elites en la generación de los liderazgos políticos parlamentarios. No lo sé.
Sin embargo, es evidente que el Congreso ha sido esencialmente moderador y conservador y el espacio político de las transformaciones ha estado situado en el Ejecutivo. Incluso en algunos momentos, el Congreso ha ejercido estas atribuciones sobrepasando los límites de la institucionalidad como en 1891 promoviendo una guerra civil contra el presidente Balmaceda o acercándose peligrosamente a ello como en 1970 con el Estatuto de Garantías Constitucionales o en 1973 al declarar que el Presidente había roto la Constitución, con las consecuencias por todos conocidas.
En otros momentos no necesitó de tanto, sino que sólo ejerció sus atribuciones para borrar de una plumada procesos como la reforma agraria (propuesta por el Presidente Pedro Aguirre Cerda en su programa y rechazada como moneda de cambio de la ley CORFO), retrasar por décadas el despacho de la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria (aunque usted no lo crea alguna vez hubo instrucción primaria pública, gratuita y obligatoria) o frenar las leyes sociales propuestas por el Presidente Arturo Alessandri, donde fue necesario el ruido de sables de la oficialidad reformista para sacar a la oligarquía parlamentaria del sueño inveterado donde se aislaba de la crisis social y política que asolaba Chile.
La leyenda negra de la fronda antipresidencial tiñó de epítetos como populismo, presidencialismo extremo y hasta dictadura a los reformistas que electos por mayoría popular intentaron hacer de Chile un país distinto.
Ambos poderes se necesitan y se complementan, pero tan dañino como el Ejecutivo sin Congreso (dictadura), ha sido el poder del Congreso expandido hasta la intromisión en la gestión del Ejecutivo.
Quizás la DC sienta que este acuerdo le devuelve el papel de jugar un rol articulador y le entrega el mérito de destrabar la discusión constitucional. Lo más probable es que tenga justa razón en ello. Pero el precio que cobra Larraín es el de desviar el debate desde la legitimidad del Congreso al cercenamiento del poder Presidencial, tarea a la que su sector y su familia se han abocado desde los albores mismos de la República.

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