A propósito de la legislación del presupuesto y los distintos problemas sociales que han tenido lugar en este año, me ha llamado profundamente la atención la actitud que van tomando los actores políticos al respecto.
Tenemos una Concertación que está totalmente segura que va a ganar las próximas elecciones, y que, sobándose las manos, mira con agrado la ineptitud comunicacional del gobierno de Piñera. Por el otro lado, tenemos a una derecha que parece acorralada por las fuerzas sociales, y que parece callar ante eso. Dudo mucho que la derecha ignore lo que pasa a su alrededor; dudo que ignore que el próximo año se viene difícil socialmente hablando y dudo que le dé lo mismo perder el poder así de fácil.
Creo que la Concertación esta subestimando a la alianza, y la historia nos enseña que es un error subestimar a cualquier persona (o grupo), porque, ya sea por castigo o por recompensa, para mal o para bien, por algo la derecha llegó donde está, hubo un trabajo detrás de eso. Y lo mismo me lleva a pensar que la Concertación podría estar “pecando” de ingenua, confiando excesivamente en una inminente victoria de su sagrada Michelle el 2014. Mientras tanto, perfectamente la derecha podría estar preparando su gran golpe.
Hoy la alianza sabe perfectamente qué quiere la ciudadanía; educación gratuita y de calidad. ¿No será que el gran golpe de la derecha sea efectuar la reforma tributaria y la gran reforma educacional, sacrificando el favor de muchos empresarios, y canjearlo por el tan codiciado poder? Porque, dada la mala memoria de los chilenos, si esto sucediera, lo más probable es que la derecha ganaría otra vez el 2014.
Estos dos años podrían ser muy interesantes políticamente hablando, porque creo que tendremos dos bandos que dejarán de parecerse, y comenzarán a mostrar sus diferencias ideológicas más notoriamente.

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