El apoyo oficial de los senadores
de la Democracia Cristiana encabezado por su Presidente y Senador, Sr. Ignacio
Walker, que en la votación del articulo 26-A de la Ley de Pesca, que otorga 20
años renovables, ad eternum, los derechos de explotación de nuestras riquezas
marinas a siete grandes grupos industriales, ha sido la gota que colmo el vaso y que no es posible aceptar como
ciudadanos, como militantes de la DC, ni menos como personas que se adscriben
al humanismo cristiano y juraron defender a los trabajadores y al pueblo.
Nuestro partido, ha concurrido
con sus votos de aprobación a la privatización de las riquezas de nuestro mar
territorial, mar adyacente y zona económica exclusiva, privilegiando a esos siete
grandes grupos económicos, en desmedro de la mayoritaria pesca artesanal,
omitiéndose en la aplicación del artículo 169 de la OIT, sobre pueblos
indígenas y generando hacia el futuro mas y mas concentración de las riquezas
en un acto “expropiatorio” sin precedentes en nuestra historia.
Es de conocimiento público, que
esta misma mayoría que controla el Partido, la misma que aprobó la
privatización de las sanitarias públicas, la carbonización de nuestra matriz
energética con grave daño al medioambiente y a la vida humana, también se opone
a la dictación de una Nueva Constitución que emane de una Asamblea
Constituyente, para entregarle al país, su primera Constitución verdaderamente
democrática, como es el anhelo de la inmensa mayoría de nuestro pueblo desde un
5 de Octubre de 1988.
Son muchos los desaciertos y
errores que no es dable acotar en esta declaración, pero que sin duda, dan
vergüenza, generan desesperanza y decepción, constituyéndose este cumulo de
desaciertos en las causales principales de la pérdida de la confianza ciudadana
que a niveles históricos ha tenido la DC en las últimas elecciones desde 1996 y
con justa razón.
No nos es posible, asumir
responsabilidades de las cuales solo hemos sido observadores, recelosos y
críticos, no nos es posible avalar con nuestra firma en un padrón de militantes, estos agravios tan brutales a
nuestra nación, por ello, se nos hace insostenible mantener nuestra relación de
militantes del Partido Democratacristiano.
Dimos y arriesgamos nuestras
vidas y nuestro futuro, bajo las banderas de la falange, en contra de la
Dictadura en el afán irrenunciable por recuperar la democracia y nuestras
libertades cívicas, por eso nos duele profundamente tener, por un imperativo de
conciencia, que renunciar a ser militantes, después de una vida entera de
servir a la comunidad desde el humanismo cristiano.
No renunciamos, ni renunciaremos
a nuestras convicciones ideológicas, a nuestro sueño de una sociedad mas
humana, mas justa y mas participativa, es en esos términos que nos
autoexiliamos políticamente, porque no les quepa duda alguna, que continuaremos
contribuyendo con honestidad y lealtad, en la lucha de un pueblo del cual somos
parte y que solo anhela una democracia sana, participativa, respetuosa, honesta,
que le de a Chile y especialmente a su clase media, a sus trabajadores, jóvenes
y especialmente a los mas pobres, las esperanzas de lograr construir
definitivamente esa patria mas justa y buena para todos. Ese sueño ahora es
posible desde la organización social, desde la villa, desde el gremio, desde
las inquietudes de nuestros jóvenes y de nuestras raíces progresistas.
Saludamos a todos aquellos que
anteriormente y por razones similares se vieron obligados a abandonar las filas
del que era nuestro Partido, pero que sin embargo, no han renunciado a sus
convicciones, porque siguen siendo mas humanistas y mas cristianos que antes,
quizás, sea posible lograr reunirnos y continuar ayudando en la construcción de
nuestro país, desde este autoexilio partidario y desde un entorno cercano,
contribuir a recuperar para el pueblo y la ciudadanía, este instrumento de
participación política que como el Estado, ha sido secuestrado por esas
oligarquías económicamente mas poderosas.
Un último y fraternal saludo a
todos aquellos que insisten de buena fe en quedarse y a todos aquellos que alejados
de su espacio de participación politica, continúan con mas fuerza y convicción
su compromiso con los fundamentos de nuestro humanismo cristiano y que en esta
crisis moral y de desconfianza, esta mas vigente que nunca para encontrar las
soluciones políticas económicas y sociales que integren e incluyan a todos los
sectores de la sociedad hacia un gran proyecto de desarrollo con equidad,
tolerancia, paz social.
HECTOR
CANALES MORALES JORGE
OSORIO ULLOA
Abogado, ex concejal de Maipu Ex dirigente de base y dirigente
sindical
Ex dirigente social y
político

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