En la comuna de MAIPU, así también a nivel nacional, un sector
de la democracia cristiana, asume una conducta de abierta indisciplina
partidaria, traicionando a su camarada y único presidenciable falangista Claudio
Orrego, abandonando los acuerdos y compromisos de su propia institucionalidad,
cuando este sector decide apoyar abiertamente a Bachelet, priorizando esta
alternativa de ultima opción, ante la falta de oxigeno ciudadano que afecta al
falangismo y para ubicarse en primera linea al momento de lograr cupos en un
futuro gobierno. El escenario se viene dando desde antes de la elecciones
internas ultimas, en una muestra de la desesperada ambición por llegar de alguna
forma, a eventuales cargos de gobierno ante el inminente triunfo de la ex
presidenta.
En este mismo contexto y en relación a la comuna de Maipu,
debemos recordar que Michelle Bachelet manifestó su molestia ante declaraciones
del Alcalde Cristian Vittori, que, en acuerdo con la derecha, exigía a la ex
presidenta opinar sobre los problemas políticos chilenos, especialmente sobre la
situacion producida por el 27/F, instandola a vulnerar la prohibición que sobre
estas materias recae sobre el cargo internacional de la ex directora de ONU
Mujer, incidente ocurrido durante la campaña municipal y que motivo una
contrarrespuesta de la propia futura candidata, por lo que, aparece de una
incoherencia inaceptable la actitud politica del edil de nuestra comuna.
Esta ambigüedad y culebron del sector político gobernante de
nuestra comuna, podría tener efectos desagradables en un futuro gobierno
bacheletista toda vez que, con la actual autoridad, la comuna no tendría acceso
a recursos de Estado central para su desarrollo, recordemos que la boletas en
política se cobran.
Del mismo modo, la eventual orfandad política del Alcalde DC
maipucino crea una situación de alto riego no solo en materia de desarrollo
comunal sino también, en el sentido que podría ser esta la ultima oportunidad
que la DC gobierne la comuna como resultado de un larvado conflicto político con
un futuro gobierno de centro izquierda, el conflicto con la directiva nacional,
el congelamiento del padron partidario y el bajo apoyo ciudadano en que se
sustenta su gobierno, aunque algunos se aferran a las cifras de las ultima
elección para señalar que fue el alcalde mas votado, sin destacar, que ese
fenómeno se produjo en una elección donde participo menos del 30% del
electorado.
La falta de liderazgo de Cristian Vittori ha quedado de
manifiesto, en sus primeros meses de gestión a la cabeza de la entidad edilicia
maipucina, mostrando total incapacidad para reorientar el dialogo político
ciudadano perdido por su antecesor, incapacidad de responder a inquietudes
ciudadanas respecto al alto endeudamiento municipal y la gestión de Smapa
incluido, la irregular incursión de Aguas Andinas en territorio de la comuna y
en mantener malos funcionarios políticos de la anterior administración en los
organos municipales, problemas en que el alcalde se niega a darse por
enterado.
El ambiente de conflictividad que se avecina como efecto de una
despiadada campaña presidencial y parlamentaria podría derivar en un aislamiento
político de la comuna y con ello, producir efectos muy negativos para el
progreso de los maipucinos.
Esta formación de un bacheletismo a ultranza, imprime en el
país, un escenario político parecido al peronismo argentino, donde los partidos
terminan transformandose en pequeños clubes de amigos bajo la autoridad de un
cacique todopoderoso transformando la democracia representativa actual, en una
democracia autoritaria y presidencialista, cualidad que no desea la candidata
Michelle Bachelet, que postula una democracia participativa.
Este imagen de exacerbación presidencialista daña la imagen de
la expresidenta y provoca reparos en su campaña porque la ciudadanía, no quiere
ni desea autoritarismos políticos.
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