domingo, 9 de octubre de 2011

Velasco: marca no registrada

HABIENDO transcurrido varias semanas desde que el ex ministro de Hacienda manifestara su disposición a ser candidato presidencial, vale la pena indagar sobre cuáles son las motivaciones que subyacen a tan temeraria estrategia. Lejos del sarcasmo, me lo pregunto con cierta empatía por la decisión de explicitarlo en forma abierta y transparente; más todavía en un país cuyo lenguaje político, especialmente en esa generación, resulta tan tributario del eufemismo, como de la falta de audacia. Dicho lo anterior, y para provocar el debate, sugiero preliminarmente cinco posibilidades:

Alternativa A. Estando pendiente la decisión de la más popular de todos los postulantes, la candidatura de Andrés Velasco se presenta como un "Plan B" para el caso de que Michelle Bachelet finalmente decline intentar repetirse el plato. En efecto, y a diferencia de lo que ocurre con los otros partidos de la Concertación, los socialistas no cuentan con un candidato alternativo, lo que probablemente explica el apoyo que importantes miembros de dicha tienda política le han brindado al otrora guardián de las arcas fiscales.

Alternativa B. Nadie duda del regreso de Bachelet y Velasco sería una suerte de explorador y escudero de su ex jefa, el que durante estos meses estoicamente resistirá los dardos alimentados por la frustración y desencanto de muchos, tanto fuera como dentro de la coalición, para despejar el camino a la impoluta madre de todos, la que debemos proteger de cualquier juicio crítico sobre el pasado de la coalición que nuevamente representará.

Alternativa C. Es un hecho de que Bachelet será la candidata de la oposición y/o Concertación, pero nada asegura, más bien los vientos corren en dirección contraria, de que su futuro y probable gobierno repita la fórmula que tanto éxito le dispensó. En ese escenario, y existiendo tantos que responsabilizan a Velasco de los males que hoy nos aquejan, su candidatura tiene por principal objetivo acumular poder e influencia para desempeñar un rol protagónico en la próxima administración.

Alternativa D. El hijo decide finalmente dejar el hogar y emprender una aventura que incluso significa desafiar a su todopoderosa progenitora. A diferencia de varios de sus hermanos, que amenazaron con lo mismo, pero que terminaron comiendo y lavando la ropa en la casa de sus padres, esta vez la partida es sin retorno. Incluso más, y haciéndome eco de ciertas teorías conspirativas que circulan, este adolescente estaría siendo apoyado y azuzado por algunos de sus tíos, que nunca vieron con buenos ojos que Bachelet se transformara en la patriarca de la familia.

Alternativa E. Ninguna (o eventualmente todas) las anteriores.

La historia reciente nos muestra que el destino ha sido esquivo con los ministros de Hacienda que intentaron ser presidentes. Salvo Aninat, que nunca lo pensó, Foxley terminó despedazado por la presidencia de la DC y Eyzaguirre ninguneado por los caciques del PPD. No teniendo Velasco ni siquiera un partido que lo apoye ¿por qué la historia habría de ser distinta? Según algunos, justamente por eso. Ya veremos.

Jorge Navarrete diario la tercera.-

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